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Bonos, los beneficiados de la crisis en 2007

Mientras las acciones sobrevivían a los vaivenes de la crisis subprime, los bonos de deuda y letras del Tesoro ganaban adeptos

Agustina Cobas
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La crisis financiera generada en el mercado de las hipotecas de riesgo en Estados Unidos ha dejado hasta ahora varios perdedores en el camino, entre ellos grandes grupos financieros que incurrieron en importantes pérdidas financieras.
Con ellos caían las acciones en los mercados de renta variable, donde la influencia de los acontecimientos económicos es decisiva a la hora de determinar el rumbo de estos instrumentos.
Sin embargo, en medio de tantos perdedores, se encuentra un ganador; el mercado de bonos de deuda.
La mayor aversión al riesgo que los efectos de la crisis generaron sobre el mercado llevó a los inversionistas a resguardarse de la tormenta en los instrumentos de renta fija y otros de corto plazo, alejándose de los productos crediticios, como las malogradas obligaciones de deuda colateralizada.
Apenas comenzaron a sentirse los efectos de la crisis en los mercados accionarios, la demanda por los bonos de deuda, los instrumentos percibidos como más “seguros” se incrementó.
Esto hizo elevar sus precios y consecuentemente, sus rendimientos de mercado disminuyeron, reflejándose esto en la curva (ver gráfico).
Los bonos de deuda han sido tradicionalmente los instrumentos donde los inversionistas han colocado sus recursos en tiempos de incertidumbre, especialmente cuando los mercados accionarios, influenciados por problemas en la economía, han tenido malos desempeños.
De esta forma, tener en el portafolio de inversión una determinada cantidad de bonos puede ayudar a los inversionistas a minimizar el impacto de malos momentos en los mercados.
Ejemplo de ello es lo ocurrido luego de que explotara la burbuja de acciones tecnológicas y se destaparan los escándalos contables en empresas como Enron en Estados Unidos.
Entre febrero y diciembre de 2002, el índice S&P 500 cayó un 20%, mientras que el mercado de bonos, en ese mismo periodo de tiempo produjo una ganancia del 9%.
No obstante, existen otros factores que pueden influir sobre el comportamiento del mercado de bonos y cambiar el rumbo de estos, especialmente en estos momentos en que los mercados internacionales aún no se recuperan de los efectos de la crisis financiera.
La aversión al riesgo y consecuentemente la mayor demanda por bonos podría comenzar a disminuir en cuanto los inversionistas dejen de creer en la posibilidad de una recesión y se limite la caída del dólar frente al euro, según señala un informe de Wachovia.

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