Bonos de mercados emergentes recién empiezan a sufrir​
El índice Bloomberg Barclays Emerging Markets Hard Currency registra una pérdida del 3,65% desde el 8 de noviembre, con la cual borró casi un tercio de lo ganado este año. Bloomberg/La República
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Los bonos de los mercados emergentes han sido el activo del cual deshacerse desde que Donald Trump fue electo presidente de Estados Unidos.

La liquidación viene siendo tan virulenta que algunos inversores podrían sentirse tentados a pensar que ahora están baratos. No es así, al menos no según los estándares históricos.
Los inversores vendieron casi $5 mil millones en bonos en los mercados de deuda en moneda local de Asia durante los siete días posteriores a la victoria de Trump, y un fondo que cotiza en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés), el iShares MSCI Emerging Markets de BlackRock, registró sus mayores flujos de salida desde enero de 2011.
En total, la semana pasada los inversores retiraron $715 millones de ETF concentrados en deuda de países en vías de desarrollo.
El resultado ha sido una caída acentuada en la mayoría de los indicadores que acompañan esa clase de activos.
El índice agregado Bloomberg Barclays Emerging Markets Hard Currency registra una pérdida del 3,65% desde el 8 de noviembre, con la cual borró casi un tercio de lo ganado este año hasta el día de las elecciones.
Entonces, ¿el péndulo osciló demasiado y muy rápido? Al contrario: en todo caso, se está moviendo con demasiada lentitud.
A 287 puntos básicos, la prima que pagan los bonos de países en vías de desarrollo en dólares frente a los bonos del Tesoro estadounidense sigue lejos de su promedio quinquenal de 338 puntos básicos.
Esto se puede explicar en parte por la velocidad del movimiento en los bonos del Tesoro: el rendimiento sobre el bono estadounidense con vencimiento en diez años subió 45 puntos básicos desde el 8 de noviembre.
Al ser menos líquidos, los bonos de mercados emergentes tardan más en reflejar esa nueva realidad.
Es una mala noticia para los inversores. Hasta ahora, los cambios en los precios se concentraron en los valores más líquidos. A medida que el ajuste comience a propagarse, los movimientos se volverán más violentos.
Cuando los operadores ven que más gente vende bonos que rara vez se negocian, ellos tienden a llevar sus apuestas a niveles que consideran baratos y que saben que los vendedores no están dispuestos a aceptar.
Los operadores lo llaman “defender el libro propio”. Este fenómeno puede exacerbarse por la falta de liquidez que suele darse en diciembre.
En otras palabras, quizás el promedio de diferenciales recién esté comenzando a alcanzar la tendencia general.
Si los bonos de mercados emergentes no se estabilizan en el próximo par de semanas, la siguiente ronda de ventas podría resultar mucho más dolorosa.

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