Bolt recuperó la corona
Con paso de campeón el jamaiquino Usain Bolt se enfila de primero a la meta; a su lado el norteamericano Justin Gatlin, quien fue segundo. Olivier Morin-AFP/La República
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Bolt recuperó la corona

Con marca de 9.77 tomó revancha de lo sucedido en Daegu

El jamaicano Usain Bolt, campeón olímpico y plusmarquista mundial de 100 metros, recuperó en Moscú, con una marca de 9.77, la corona que había perdido, por descalificación, en los Mundiales de Daegu 2011.
Partiendo por la calle seis bajo la lluvia, Bolt arrancó en 163 milésimas, se emparejó a mitad de carrera con Justin Gatlin, que le había tomado la delantera, y arribó por delante del estadounidense, que cerró en 9.85, y de otro jamaicano, Nesta Carter, tercero con 9.95. Cuatro de los cinco primeros en la final eran jamaicanos.
Se trata de la primera de las tres medallas de oro que se propone Bolt conseguir en estos campeonatos. Ahora buscará las de 200 y relevos 4x100 metros para convertirse en el atleta más laureado de la historia de los Mundiales, superando al estadounidense Carl Lewis.
Las bajas de sus principales adversarios, por lesión (Yohan Blake) o por dopaje (Tyson Gay, Asafa Powell) habían reducido la final de 100 metros a una suerte de combate contra sí mismo, contra el recuerdo de su descalificación en Daegu 2011 por precipitarse en la salida.
Quedaba una sombra de duda con respecto al desenlace. El 6 de junio pasado, en la Golden Gala de Roma, Bolt fue derrotado por Justin Gatlin, campeón olímpico en Atenas 2004 y mundial en Helsinki 2005, que puede presumir de ser el único que ha derrotado al jamaicano —por una centésima— desde que, un año antes, lo hizo Yohan Blake en los campeonatos jamaicanos previos a los Juegos de Londres.
Pero entre las múltiples cualidades que atesora Bolt está la de ajustar su puesta a punto al objetivo del año. El año pasado Blake le derrotó en 100 y en 200 metros, pero fue Bolt quien ganó la final olímpica, y con la segunda mejor marca de la historia (9.63), doce centésimas por delante de su compañero de entrenamientos.
Ayer partía con la mejor marca del año entre los finalistas (9.85). Para el “Relámpago” la cuestión era sortear la trampa de la salida, no demorarse demasiado en los tacos para no fortalecer las esperanzas de sus rivales, erguirse rápido y poner sus largas piernas a funcionar.
La nueva medalla de oro, la sexta en Mundiales, devolvió la sonrisa a Usain, que había pasado con gesto insólitamente serio por las rondas precedentes. Volvió a ser el de siempre, poniendo en escena todo el arsenal de gestos y poses que han difundido su imagen ganadora por los cuatro rincones del planeta.
Usain Bolt aseguró que su victoria de en Moscú “no es la venganza de Daegu” y lamentó que las condiciones meteorológicas le impidieran lograr una mejor marca. “Para mí, lo de hoy era para divertirme. No era la venganza de Daegu. Vine aquí para ganar este título. En efecto, no puedo olvidar lo de Daegu porque ya os encargáis vosotros de seguir recordándome la salida falsa”, afirmó con una sonrisa.
Bolt encontró defectos a su carrera. “No ha sido perfecta, y la salida tampoco lo ha sido, pero me siento bien, tal vez un poco cansado. Necesito un poco de reposo. Tengo que seguir trabajando por mi objetivo de convertirme en leyenda coleccionando medallas de oro y títulos de mejor atleta del año. Ahora faltan los 200 metros y los relevos 4x100”, apuntó.

Moscú/EFE

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