Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 4 Octubre, 2010


Bolsas de Pandora


Los diputados de la Asamblea Legislativa pasan la mayoría del tiempo de las sesiones tratando de arreglar leyes que no fueron bien formuladas o están obsoletas. Antes, durante o después la Sala Cuarta interviene y anula lo discutido para bien o para mal, según el caso.
Desde hace un buen tiempo los Premios Nacionales que otorga el Ministerio de Cultura y Juventud han sido criticados en tres aspectos fundamentales: la incapacidad de los jurados escogidos, la pobreza de su dotación económica y la ausencia de algunas artes que ya se han ganado un espacio en el quehacer cultural. Una revisión en estos aspectos era más que necesaria.
Sin embargo, más que una revisión, se decidió no mejorar la ley sino reemplazarla por una nueva. Presentada por la diputada oficialista doña Alicia Fournier y avalada por el Ministro de Cultura, el adefesio —perdón por mi francés como se dice en lenguaje popular— no tiene ni pies ni cabeza.
Los 27 premios específicos que hasta ahora se otorgan pasarían a ser nueve, no premios sino bolsas enormes donde cabe cualquier cosa, desde la Biblia hasta el calefón, diría Discépolo.
En el saco de las artes escénicas entra —léase bien— desde el circo hasta los cuentacuentos pasando por el teatro y la danza. Pero también oficios paralelos como “la investigación, la gestión, la capacitación, la producción, la promoción y la divulgación de las artes escénicas”.
Los poquísimos estímulos que los ejecutantes del teatro, la danza y la música tienen, entre los que siempre han destacado —bien o mal concedidos— los Premios Nacionales, desaparecerían de un plumazo.
Pero si quienes se dedican a las artes escénicas están molestos, los escritores están indignados. La bolsa dedicada a este campo no solo ignora que cada género literario tiene sus propias características, sino que mete ahí todo tipo de producción periodística y los más diversos aspectos relacionados con la escritura. Parece que caben hasta las esquelas y los anuncios económicos.
No hablemos de los músicos que ya sean compositores, intérpretes, cantantes, populares, clásicos o “tradicionales” están juntos como si sus talentos fueran similares.
Igual sucede con los artistas plásticos que tienen su propia bolsita de Pandora.
Es como si en Suecia decidieran dar mayor contenido económico a los Premios Nobel y unificaran el de física, química, medicina, literatura, paz y economía.
Y como está de moda olvidar, solo Magón será recordado en el premio que lleva su nombre. Aquileo Echeverría, Pío Víquez y Joaquín García Monge desaparecerán de la memoria.
Lo único rescatable es que finalmente se le otorga un reconocimiento al cine y el audiovisual aunque en la bolsa que les corresponde también hay de todo como en botica.
Si ahora cuesta conseguir jurados calificados para premios específicos ¿de dónde van a sacar a los personajes renacentistas capaces de escoger al merecedor de cada bolsa?
La verdad es que mejor dan más premios con menos plata que total lo que vale es el reconocimiento al trabajo realizado.
Como son muy pocos —o tal vez ninguno— los diputados interesados en la cultura, son capaces de votar esta ley sin leerla siquiera. Queda la esperanza que entre la lentitud de nuestra Asamblea Legislativa y la roncha que está levantado este proyecto es posible que tan descabellada ley no se concrete. Amén.

Claudia Barrionuevo
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