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Bolaños lo logró… aunque nadie lo diga

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Don Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central, lo logró, hizo bien su tarea. Sí, aunque no se le dé el crédito que merece, el doctor en economía de la Universidad de Chicago cumplió el primer mandato que tiene el Central: mantener controlada la inflación.
Durante más de 40 años la inflación no había estado tan baja y estable en Costa Rica, como lo ha estado bajo el mandato de Bolaños; por lo que los pobres que son los que sufren más con el aumento de precios, mantuvieron su poder adquisitivo.
Sumado a lo anterior, desde su ingreso en junio de 2010, Bolaños logró junto con su equipo elevar el nivel de reservas internacionales a un monto que permitiera blindar la economía nacional ante otra crisis que causara salidas masivas de dólares.
Bajó la tasa de interés de política monetaria a un rango que permitiera el crecimiento de la economía, tanto que desde que él llegó al banco la tasa de ocupación en Costa Rica mantuvo una tendencia al alza y la de desempleo mostró una tendencia a la baja.
La institución que lidera es ejemplo de eficiencia al tener muchos de sus empleados en esquema de salario global (no de esos que solo ganan pluses por calentar una silla). Mantiene funcionando una entidad de vital importancia para millones de personas que reciben el pago de planilla, transferencias de dinero y pagan impuestos a través del Sinpe, o que usan el mercado público de dólares (Monex). Nadie pensaría en cerrar el Central como sí lo proponen para otras entidades que si desaparecen no cambiarían el día con día de las personas.
Pero ¿por qué nadie habla de esto?
Yo creo que el pecado de Bolaños fue carecer de una estrategia de comunicación proactiva. Sí, de esas que le explican al periodista antes de que pregunte, o antes de que sea manipulado por otros sectores para desacreditar las decisiones del ente emisor.
No sé si por mala asesoría, por subestimar la labor de la prensa, o simplemente por no tener esa persona capacitada a su lado, pero Bolaños tuvo en muchos casos poca rapidez de respuestas, sobre todo cuando sectores específicos lo atacaban para forzarlo a tomar decisiones que a la larga, eran contraproducentes.
Yo lo vi de cerca estos cuatro años y sé que a todos los periodistas nos trató con respeto y contestaba todas nuestras preguntas, por más insólitas que fueran. Pero sí siento que faltaron más espacios, tal vez con sus subalternos para que capacitaran en distintos temas y que los colegas entendieran mejor no solo los retos, sino el porqué de los logros del Central.
El Central es uno de esos ejemplos de logro y eficiencia que pasan inadvertidos por una mala comunicación. Pero en esta columna quiero reconocer que el equipo del Central si bien no es perfecto, lo viene haciendo muy bien, esperemos que la nueva jefatura capitalice esos aciertos.

Carolina Acuña
[email protected]
@cacunaLR

 

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