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BOCADO

Hoy el campo demanda atención y la ayuda de los gobiernos que tal vez durante años han buscado incentivar más otras ramas de la economía


Urge ayuda al agro

Las huelgas y bloqueos protagonizados por agricultores se han extendido como una llama inflamada por los vientos de la insatisfacción a lo largo de América del Sur.
En Argentina, aunque los últimos reportes apuntaban a un cese de la huelga para abrir paso al diálogo con el Gobierno, los alimentos escasearon en los supermercados de las principales ciudades.
Pero las protestas en Argentina, aunque las más notorias durante la semana, no son las únicas en el Cono Sur.
En Bolivia los agricultores bloquearon varias rutas internacionales que conectan al país andino con Brasil y Argentina.
En el caso boliviano las protestas se deben a la prohibición del Gobierno a las exportaciones de aceite, la cual pretende garantizar el abasto en el mercado local.
Paraguay, Ecuador y Chile también han experimentado en días recientes muestras evidentes del disgusto de sus productores agrícolas.
Aunque los motivos específicos de las protestas son particulares en cada país, a nivel global los altos impuestos y la ausencia de apoyo por parte del Gobierno para ayudar al sector —uno de los pilares de la economía latinoamericana— a enfrentar fenómenos adversos como la depreciación del dólar, parecen ser generalizados.
En un momento en que la producción de biocombustibles a base de alimentos básicos para la región, como el maíz y el azúcar, se extiende y los precios internacionales de las materias primas como el ganado y la soya han subido, la atención al agro es especialmente urgente.
A pesar de ser considerados por grandes sectores como la salvación a la creciente dependencia de las economías hacia el petróleo, los biocombustibles también han sido señalados como fuente de futuros problemas de abasto de alimentos en países pobres o en vías de desarrollo. Ya los mexicanos experimentaron la escalada en los precios del maíz, elemento fundamental en su dieta.
Hoy el campo demanda atención, y la ayuda de los gobiernos que tal vez durante años han estado buscando incentivar más otras ramas de la economía.
Y aunque no es aceptable que un solo sector monopolice las ayudas e incentivos gubernamentales, tampoco lo es que sea relegado al olvido.
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