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Blanda farsa futurista

• Eddie Murphy sigue desperdiciando su talento histriónico en proyectos sin trascendencia

Tripulación Dave
(Meet Dave)
Dirección: Brian Robbins. Reparto: Eddie Murphy, Elizabeth Banks, Gabrielle Union, Scott Caan. Duración: 1.30. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 4.

Cuando dio sus primeros pasos cinematográficos, en películas excelentes como “48 horas” (1982) y “De mendigo a millonario” (Trading Places, 1983), Eddie Murphy se consagró entre los mejores comediantes contemporáneos.
En los años 90, quizá por falta de buenos libretos, él emprendió un declive lento e inexorable. Su candidatura al Oscar como mejor actor secundario, gracias a su notable desempeño en “Soñadoras” (2006), parecía la ocasión ideal para revitalizar su carrera. Sin embargo, el estreno de un bodrio como “Norbit” (2007) cayó como balde de agua fría, borrando todos los buenos auspicios.
Murphy sigue desperdiciando su talento histriónico, en proyectos comerciales sin trascendencia. En “Tripulación Dave”, el divo afroamericano reanuda su nefasta colaboración con el director de “Norbit”, Brian Robbins. Ambos comparten la responsabilidad de perpetrar esta blanda farsa futurista, basada en una idea argumental simpática, aunque no del todo original.
Probablemente, los guionistas Rob Greenberg y Bill Corbett se inspiraron en una joya de Woody Allen: el episodio final de “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero temía preguntar” (1971). Allí se mostraba el interior de un cuerpo humano, como si fuera una máquina maniobrada por un equipo de técnicos microscópicos.
En este caso, la trama gira alrededor de unos alienígenas diminutos, quienes llegan a Nueva York a bordo de una nave espacial con semblanza humana. Tanto la nave —que se hará llamar Dave Ming Cheng— como su capitán, tienen el rostro de Eddie Murphy, el cual aprovecha la oportunidad para actualizar su viejo repertorio de muecas estrafalarias y gesticulación graciosa.
La primera media hora de proyección es amena, con el bufo héroe como “pez fuera del agua”, tratando de entender a los terrícolas y adaptarse a su estilo de vida. Luego, el mecanismo narrativo se traba, llenándose de detalles ilógicos que echan a perder su credibilidad. Los chistes se tornan banales, repetitivos y vulgares, incluyendo un par de concesiones innecesarias al humor escatológico.
Salta a la vista una torpe contradicción: la misión de los extraterrestres consiste en salvar a su propio planeta, aunque ello implique la destrucción de la Tierra. Este conflicto queda irresuelto, como si los autores de repente se hubieran olvidado de ello.
Inútil como relato de ciencia ficción y pobre como comedia, “Tripulación Dave” es una floja muestra de cine familiar, que solamente los más pequeños, con su natural generosidad, podrán apreciar sin problemas.
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