Biocombustibles, una moda pasajera
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Presupuesto, investigación y acuerdos con los distribuidores son las piedras en el zapato que impiden arranque del proyecto
Biocombustibles, una moda pasajera

• Uso de etanol en combustible se efectuaría en el segundo semestre del año y no en marzo como pretendía el Ejecutivo

Natasha Cambronero
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La idea de crear un combustible mediante la combinación de gasolinas y alcohol en el país no es nueva. Durante la administración de Rodrigo Carazo (1978-1982) ocurrió una crisis similar a la actual con los derivados del petróleo, y la respuesta para el problema fue parecida a la que hoy se pretende realizar para minimizar la dependencia al crudo.
En aquella ocasión el proyecto se puso en marcha sacando a la venta el gasohol, experimento que duró poco y terminó en fracaso.

Ahora, el plan de utilizar biocombustibles volvió a la agenda nacional por iniciativa del Poder Ejecutivo; sin embargo, las señales que se tienen hasta hoy indican que podría quedar en simple teoría.
Muestra de ello son las continuas postergaciones que se le han dado al proyecto, pues se pretendía que arrancara en octubre del año pasado y hasta la fecha permanece en el limbo.
Con bombos y platillos Roberto Dobles, ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, anunció el 8 de enero que el uso de etanol en los combustibles comenzaría en marzo, ahora se estima que este no arrancaría hasta el segundo semestre del año.
“Esperamos que en menos de un mes el decreto que establece el aprovechamiento de biocombustibles como política nacional esté publicado en La Gaceta. En cuanto a la parte de la utilización de etanol, las fechas son variables, creemos que como a mediados de año ya estarían las estaciones de servicio listas desde el punto de vista de tarifas y las labores de limpieza de los tanques. Todo depende de la Refinería Costarricense de Petróleo (RECOPE) y los proveedores de insumos”, dijo Julio Matamoros, viceministro de Energía.
A las continuas postergaciones se suma el hecho de que el Ejecutivo todavía no ha realizado una estimación de la inversión ni el diseño de planes concretos para incentivar la producción de insumos agrícolas que permitan la elaboración de biocombustibles.
“Insumos agrícolas hay pocos, casi todos son del sector privado y en el caso del Gobierno se encuentran en experimentación. Podemos tratar de cuantificar los gastos que tendríamos en los diferentes ámbitos, pero como el tema ha andado cojeando, no creo que encontremos dentro del presupuesto de las dependencias una partida para promover los biocombustibles”, aseguró Anacita Bermúdez, miembro del programa de biocombustibles del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), institución que trabaja en coordinación con el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.
Además de la poca producción de insumos, el sector agrícola ha ido perdiendo el interés de cultivar materias primas como higuerilla, jatrofa, yuca amarga o palma aceitera, pues con la baja en el precio del crudo el panorama productivo nacional ha cambiado.
El tema ha ido perdiendo fuerza entre los agricultores, quienes ya no ven tan necesaria la fabricación de combustibles renovables ante el panorama de los derivados del petróleo, explicó Guido Vargas, presidente de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios.
Otro de los factores que están obstaculizando la puesta en marcha de este plan es el hecho de que el Ejecutivo no ha llegado a un acuerdo con los expendedores de combustibles, ya que estos tendrían que realizar una inversión extra para poder almacenar el etanol con las gasolinas y ajustar sus tanques, indicó Bermúdez.
A estos obstáculos también se le añade el hecho de que todavía no se conocen las condiciones que solicitará RECOPE en la licitación para comprar el alcohol, enfatizó la funcionaria del programa por parte del MAG.
El caso con el uso del biodiésel parece todavía más lejano pues el Ejecutivo desechó de momento su utilización, argumentando que no se cuenta con la materia prima necesaria para fabricarlo de forma masiva y actualmente el precio del diésel es inferior a este en los mercados internaciones. Ante ello los pocos productores de higuerilla se han visto en la necesidad de negociar con la empresa privada.
Tal es el ejemplo de los agricultores de la zona atlántica del país, que comercializarán sus cosecha de alrededor de 1.000 hectáreas con la compañía Energías Biodegradables, empresa que desde hace cuatro años mantiene una iniciativa para producir biodiésel y etanol.
“El Gobierno todavía no ha definido nada, se necesita una política nacional, no un decreto que deje fuera muchas cosas principalmente del sector agrícola, pues no hay insumos. El arranque del plan ha presentado muchas postergaciones y a las iniciativas privadas no se les ha tomado en cuenta”, manifestó Eladio Madriz, gerente de Energías Biodegradables.
Actualmente, esta compañía abastece con biodiésel los autobuses del Consorcio Operativo del Este, que brindan servicios al sector de San Pedro, Curridabat y Zapote, y autos particulares. En el país cerca de 400 vehículos funcionan con este combustible renovable; no obstante, lo hacen en cantidades de hasta un 50%, ya que la oferta existente no logra satisfacer la demanda.
Se espera que con estas 1.000 hectáreas se llegue a producir 200 mil litros mensuales, con lo que se duplicaría la cantidad que actualmente se alcanza.


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