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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Bien de todos

Luis Alberto Muñoz [email protected] | Viernes 20 diciembre, 2013


En buena teoría, el bien común es la razón de la autoridad política. Para ello, debe armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales, con una correcta conciliación de los bienes colectivos e individuales


Entre cielo y tierra

Bien de todos

En la actual campaña electoral han surgido algunas interpretaciones que han querido comparar el concepto del “bien común” con el del “interés público”. Sin embargo, existen grandes diferencias, a las cuales me gustaría referirme a la luz de lo que arroja la doctrina social de la Iglesia.
El principio del bien común es encontrar el sentido de plenitud en la vida social. Esta condición solo puede derivarse de la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas en la sociedad.
Para ello es también necesario el desarrollo de un conjunto de aspectos que hace posible que tanto los grupos, como cada uno de los miembros, puedan lograr de forma más fácil su propio perfeccionamiento.
Por esta razón, el bien común no es simplemente la “expresión de los intereses individuales coincidentes”, como por su parte lo es el interés público. Tampoco consiste en una llana suma de los bienes particulares de cada sujeto, regida por las propias leyes del mercado, que como en la reciente crisis económica vino a demostrarse que no es sustentable.
Para desarrollar esas condiciones tan especiales es necesario el impulso de objetivos comunes que beneficien a todos, y es aquí donde entra la política, pues solo juntos en sociedad puede ser alcanzado, acrecentado y custodiado este patrimonio colectivo.
Proponerse el bien común como meta es disponerse positivamente al servicio del ser humano. La lucha contra la inequidad, la pobreza, la exclusión, la violencia se convierte en prioridad, que solo puede ser enfrentada bajo el pleno compromiso de todas las partes, individuo, familia, Estado.
En buena teoría, el bien común es la razón de la autoridad política. Para ello, debe armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales, con una correcta conciliación de los bienes colectivos e individuales.
Transformar la visión del bien común en una meta meramente mercantil o materialista lleva a los errores cometidos por otras sociedades de la actualidad, al convertirlo en un simple bienestar socioeconómico sin una finalidad trascendente.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr