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Viernes 5 Febrero, 2016

Bernie Sanders enciende esperanzas en EE.UU.

Tiene 74 años de edad, ha sido senador independiente por el estado de Vermont por nueve años; fue miembro de la Cámara de Representantes; alcalde de Burlington, Vermont y políticamente sin duda es un socialista democrático. Bernie Sanders les ha encendido esperanzas a cientos de miles de estadounidenses que ven en él a alguien con las ideas, la experiencia y la contundencia para hacer los cambios profundos que necesita EE.UU.

Inició lanzando su candidatura presidencial en mayo de 2015. En ese momento, se esperaba una participación testimonial a la par de la favorita, Hillary Clinton. Nadie daba un centavo por él. Hoy, a pocos días de que inicien las elecciones internas con el “caucus” en el estado de Iowa, las cosas son diferentes. Durante los últimos meses Sanders no ha parado de crecer en todas las encuestas, mientras que el apoyo de Clinton ha disminuido. Un enorme e inesperado ascenso. Cada día más gente quiere saber sobre él. Y de acuerdo con las últimas encuestas, en Iowa se vaticina un resultado muy ajustado, mientras que en New Hampshire Sanders maneja una ventaja muy holgada. Y aunque sean solo dos estados, no cabe duda de que los resultados de los primeros tienen gran influencia sobre los posteriores.
¿Por qué Bernie y no Hillary? Bernie es un candidato que quiere apostar por un EE.UU. más justo para los sectores medios y bajos. Le ha declarado la guerra a la absurda e inimaginable desigualdad económica que gobierna EE.UU. y quiere llevar más lejos muchas de las medidas progresivas que impulsó Barack Obama. ¿Qué quiere Bernie? Expandir del Medicare a un Seguro Social universal y solidario, alzar el salario mínimo a $15 por hora, introducir el permiso de maternidad, universidades públicas gratuitas y sin endeudamiento, transformar la matriz productiva del país en energías renovables, una reforma penal progresista, desmilitarizar y educar en respeto a los DD.HH. a las fuerzas armadas, recortar el financiamiento público a los grandes bancos privados, limitar el interés de las tarjetas de crédito a un 15% y modificar la política exterior de intervención por un enfoque diplomático multilateral y de respeto a la soberanía y los DD.HH.


Mientras que Hillary despierta muchas dudas, dadas sus conexiones con Wall Street, su financiamiento de grandes bancos como Goldman Sachs y sus super PAC’s, que manchan tanto la política estadounidense. “Dime quién financia tu campaña y te diré quién eres”. Su contundencia con políticas progresivas es limitada, pero no así su cercanía con los estratos de millonarios estadounidenses. Además de que en el uso de la fuerza militar Hillary representa un retroceso si se busca un mundo más diplomático y respetuoso.
La prensa ha ignorado a Sanders, y es hasta las últimas semanas donde se ha dado cuenta del error. Y es particularmente interesante observar ciertos paralelismos con el mismo proceso que ocurrió en 2008. De igual forma a como lo han hecho ahora, desde meses antes de ese proceso se daba por indiscutible ganadora a la senadora Clinton, y pocos preveían que el senador Obama podía ponerla en aprietos. Pero una vez avanzado el proceso era un hecho: Clinton se había desinflado y su posibilidad de ir a la Casa Blanca desaparecía. ¿Podría ocurrir lo mismo esta vez? Nadie lo sabe. Pero es muy aventurado declarar a alguien ganador mucho antes de que un solo voto sea emitido, e independientemente de si Sanders lo logra o no, sin duda le complicará el proceso a la ex Secretaria de Estado.

Alejandro Madrigal
Ex presidente de la Federación de Estudiantes de la UCR