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Beatle con nuevo disco

Ringo Starr: “Pertenezco a los 60 y me encanta el flower power”

Londres
EFE

Abanderado de la paz, “feliz y vegetariano”, Ringo Starr reivindica los 60 y pregona su pasión por el “flower power” con “Liverpool 8”, su decimoquinto álbum en solitario y, hasta la fecha, el más autobiográfico.
Salpicado de guiños a su adolescencia en Liverpool, a la época que pasó trabajando para la Marina mercante y con hueco también para la etapa que pasó junto al grupo Rory Storm en el 59, se trata de un trabajo lleno de “nostalgia”.
En esta ocasión, los 14 temas de su último disco, en los que ha colaborado su viejo amigo Dave Stewart, productor y autor de muchos de ellos, se editan en CD, en USB y en formato MP3, muy en línea con la política del jefe de Terra Firma y nuevo propietario del sello discográfico EMI, Guy Hands.
“Decidí modernizarme, aunque a mí me gusta poder agarrar las cosas, pertenezco a esa escuela: un disco de vinilo
, un CD, y ahora ves que todo viene de la nada. Aunque, por otro lado, cualquier formato donde quepa mi música está bien”, observó.
Aunque es ya tónica habitual en los trabajos de Starr, el amor, de nuevo, se cuela en cada recoveco de “Liverpool 8”. “Siempre hablo del amor y de la paz, de la paz y del amor. La gente va a terminar harta de mí”.
Pero, en este álbum también se menciona a España en “Pasodobles”, recuerda a los amigos en “Harry’s Song”, que como él dijo es “un tema con mucho sabor a los 40”, y dedica una oda a su ciudad en el tema “Liverpool 8”, lleno de nostalgia y basado en su vida, ya que “era el momento de cantar esa canción”, apuntó.
A sus 68 años, Richard Starkey (su nombre verdadero) está mejor que nunca y comentó, divertido, que encuentra en el ejercicio una gran fuente de inspiración.
“Estoy muy en forma, pero me cuesta mucho esfuerzo. Hago ejercicio, controlo lo que como y soy vegetariano. Y muchas canciones —reveló, estallando en una risotada— surgen cuando estoy haciendo ejercicios en las máquinas del gimnasio. Tengo endorfinas musicales”.
Este momento álgido lo trasladó a Liverpool, donde el ex Beatle se convirtió en la estrella del concierto inaugural con el que esa ciudad portuaria estrenaba un año de eventos como capital europea de la cultura.
Entonces, la cuna de la Beatlemanía disfrutó con una interpretación al aire libre ante el edificio Saint George Hall, en cuyo tejado actuó Starr y donde presentó el sencillo “Liverpool 8”.
“Me sentí genial, muy emocionado y orgulloso: ¡Soy de Liverpool! Fue fantástico regresar, ha cambiado mucho desde que yo vivía ahí, se está modernizando”, dijo.
Starr asegura que en todo momento, a lo largo de su vida, ha sentido que cumplía sus sueños. “Siempre quise ser músico. Ese era mi sueño cuando tenía 13 años y me hice con una batería. Y siempre quise ser batería. Primero quise tocar con otros músicos y, más tarde, quise tocar con músicos buenos”.
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