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Miércoles 3 Noviembre, 2010

Basura y oficinas en contra de la salud

La noticia en primera página de este periódico (29-10-10), no podía ser más impactante. Once escasos millones de dólares, destinados a los ya deficitarios parques urbanos indispensables para la salud de los habitantes, se desvían para mobiliario de oficinas y de un hotel en el nuevo Estadio Nacional.
¡Esto es el colmo! La Organización Mundial de la Salud, cuyas normas son de aplicación en Costa Rica, por formar parte de dicha entidad, ha establecido que para conservar la salud en las áreas urbanas, resulta indispensable contar con un mínimo de diez metros cuadrados de parque por habitante, lo que se incumple y con mucho. Por ello, cuando se pretendió poner el nuevo Estadio en el Parque Metropolitano La Sabana, la Sala Constitucional lo condicionó a que no ocupara más espacio que el antiguo estadio, según la promesa del ICODER, abiertamente incumplida, ya que el nuevo estadio ocupa mucho más del doble de lo autorizado.
¿Qué tienen que ver las oficinas y el hotel con la recreación de los habitantes y su salud? Obviamente nada, y no obstante se desvía el poco dinero, comparativamente, que se destinó a la conservación de su vida y salud, porque la salud, como derecho constitucional es una derivación del derecho a la vida que según la Constitución (art. 21) es “inviolable”.
Quien sea el responsable en el Gobierno de esta violación, sigue en sus malos pasos a la Municipalidad de San José, que en su Plan Regulador de 1995, reconoció que había un gran déficit de parques en el cantón central, y por ello destinó en forma exclusiva para parque todo el terreno al oeste de Pavas que en ese momento estaba intacto. No obstante, de una manera extraña, en contra de su propia declaración —y obviamente de los ya declarados derechos a la salud de sus propios habitantes— se cambió ilícitamente el destino del área para instalar aquí el relleno La Carpio, a apenas 50 metros de los vecinos de ese precario, y a no muchos más, río Virilla de por medio, de los vecinos de Residencial Cariari.
La presencia de dicho relleno a escasa distancia de las casas, agrega molestias y otros peligros graves, a la sola circunstancia de sustraer el terreno para el indispensable parque. Se lanzan ahí desechos hospitalarios, los que en ningún país civilizado se permiten mezclar con los ordinarios, por muy desinfectados que estén , solo por el riesgo potencial de fallos, además de que un relleno ordinario solo se permite, en virtud de todos sus otros potenciales riesgos, a distancias de un kilómetro o más de las poblaciones, lo que también se incumple.
En otras palabras, que la basura y las oficinas en Costa Rica están por encima de la vida y salud de sus habitantes. Porque lo que importa es lo que se hace, y no lo que se dice.

Juan José Sobrado Ch.