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Hay acumuladas unas 15 mil toneladas de desechos peligrosos
Basura tecno: Amenaza y oportunidad

Exportación para reciclaje crece, sin resolver problema

Nos encantan los aparatos electrónicos, desde los teléfonos celulares y las laptop, hasta las baterías que los cargan, por eso cada año compramos más de ellos.
Pero cuando esos aparatos agotan su vida útil, a menudo los tiramos con la basura ordinaria, donde amenazan con contaminar nuestras fuentes de agua potable y el ambiente en general, dado que casi todos contienen sustancias nocivas.
Existe ya un negocio de exportar estos residuos.
Sin embargo, hasta que no exista un mayor incentivo para la gente para que lleve esos aparatos viejos a los recicladores, la mayoría seguirá botándolos como basura común y corriente, con el peligro que implica.
Lo cierto es que la cantidad de residuos tecno crece rápidamente.
Ejemplo de ello es la tenencia de computadoras y teléfonos celulares entre otros aparatos electrónicos.
Hace cinco años, solo un tercio de la población tenía un ordenador en su casa, mientras que para el año pasado casi la mitad de los hogares ya tenía un aparato de este tipo.
En ese mismo lapso, los hogares con teléfonos celulares pasaron del 60% al 87%, mientras que el uso de Internet en las viviendas creció de apenas la décima parte a no menos de un tercio.
Por otra parte, en el país hay un acumulado de basura electrónica superior a las 15 mil toneladas, mayoritariamente colocada en botaderos y patios, y hasta tirada en la calle, según estimaciones del Ministerio del Ambiente.
Allí están derramando sustancias nocivas como plomo y níquel que causarían enfermedades serias, incluido el cáncer y otras que generan deficiencias renales, circulatorias y cerebrales.
La mejor forma de eliminar este riesgo es reciclar esos desechos adecuadamente, lo cual no se puede hacer en Costa Rica, sino mediante la exportación a otros países, que cuentan con las instalaciones necesarias.
En ese sentido, se considera que enviar los desechos a países desarrollados, da una garantía de ser manejados adecuadamente, pues en otros destinos, simplemente se extraen las partes que generan ganancias y se bota el resto.
Actualmente, en el país hay empresas que exportan los residuos a Estados Unidos, Canadá, China y algunos países de Africa.
Geep Costa Rica compra y recibe celulares, computadoras, equipo de oficina y baterías, los desarma y envía a Canadá para su tratamiento adecuado. En sus plantas en el extranjero, se les sacan el hierro, el cobre y el oro, entre otros materiales.
“En general el reciclaje correcto es caro, por eso muchas empresas optan por no hacerlo así y lo único que extraen es lo que les genera ganancia, botando el resto sin importar el daño al ambiente”, indica German Naranjo, gerente general de Geep.
Cada vez hay más empresas recicladoras de este tipo. El crecimiento se debe en parte, a que la ley obliga a productores, importadores y comercializadores a disponer de los aparatos electrónicos.
En ese sentido, un consumidor puede ir a dejar el teléfono celular, la computadora o el televisor que ya no quiere al lugar donde lo compró, al productor o importador y esa empresa tendrá que pagar los costos del reciclaje en un lugar adecuado.
Esa norma es relativamente nueva y por eso el Ministerio de Salud no ha desarrollado una fiscalización firme de las 6 mil empresas que tendrían esa responsabilidad.
No obstante, parte del sector empresarial ya ha hecho lo propio y ha tomado el tema como asunto de responsabilidad social empresarial.
Asegire, una asociación que agrupa a 24 compañías como Panasonic, GBM y Sony, se encarga de gestionar sus residuos; mientras la tienda El Gollo lleva a cabo ferias donde recibe los desechos electrónicos en cualquiera de sus 116 tiendas, sin importar si lo compró o no en alguna del grupo.
“Los clientes pueden venir a cualquier tienda y dejar sus aparatos cuando quieran. En las ferias que hemos hecho en los últimos cuatro meses, hemos recogido 30 toneladas”, expresa Andrea Morales, gerente de Responsabilidad Social del Grupo Gollo.
La exportación de desechos en 2012 según estimados llegará a unas 3.500 toneladas, lo cual es positivo.
No obstante, este volumen se queda corto con las importaciones de aparatos electrónicos.
El problema es que pocas personas hacen el esfuerzo de disponer de su basura tecno de forma adecuada, de hecho mucha gente ni siquiera sabe que existe ni la amenaza a la salud, ni la ley, ni la opción del reciclaje.
Para muchas de esas personas, es simplemente más conveniente tirar sus aparatos al basurero en vez de llevarlos a otro lugar.
Para evitar una mayor contaminación, tanto en el país, como en otros países, el Ministerio de Salud debería fiscalizar mejor a las empresas que exportan residuos, pues algunas no lo hacen adecuadamente.
Por otra parte, sería importante desarrollar un programa de información acerca del peligro de las sustancias tóxicas presentes en los aparatos electrónicos, y luego crear incentivos para que los consumidores dispongan de sus equipos y baterías de forma adecuada, o bien aplicar las sanciones monetarias que contempla la ley.

Esteban Arrieta
[email protected]


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