Basura de oro
Mil habitantes producen una tonelada de basura al día. En Costa Rica deberíamos tener de tres a cinco plantas de tratamiento, indicó Carlos Rojas, subgerente Amecsa. Gerson Vargas/La República
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Basura de oro

Se requerirían al menos tres plantas de tratamiento en el país

La producción de basura se convertirá en un negocio rentable en un futuro cercano, pues el manejo responsable de residuos será una necesidad vital de la sociedad que pagará por este servicio.
La creación de las plantas de tratamiento ya son viables en Europa, donde una tonelada de basura se compra en 100 euros.
Las municipalidades deberán trabajar de la mano con pequeños empresarios que vean en los desechos una posibilidad de hacer dinero.
La aprobación de la ley de gestión integral de los residuos será la encargada de obligar a los ticos a reciclar. Esta se encuentra en vigencia, y a partir del próximo año obliga a todos a dar tratamiento a la basura.
Por esta necesidad, la compra de plantas de tratamiento se ha materializado en países como México, Guatemala y Nicaragua como una opción empresarial.
Uno de los problemas actuales es el bajo costo que aún tiene la tonelada de basura en Costa Rica, unos $20 como máximo.
Para manejar una planta de tratamiento privada, con 500 toneladas en promedio, se requieren entre 60 y 70 personas que se encarguen desde la clasificación de los desechos hasta la manipulación de la máquinas que procesan el vidrio, plástico, aluminio, metal y papel.
El mantenimiento de una planta es de $15 por tonelada, y es necesario contar con espacio fuera de la ciudad para su instalación.
A nivel comunal, los beneficios de las plantas de tratamiento privadas se traducen en la creación de puestos de trabajo, aporte a la economía local y por supuesto la protección del medio ambiente.
Al menos el 80% de la basura que desechamos a diario puede ser reutilizado por fábricas que realizan botellas de plástico y vidrio, así como recipientes de aluminio.
“En algunos países donde la electricidad es muy cara, la basura se ha convertido en un medio para producir energía, la potencia calorífica de la basura es como tres o cuatro veces menor que el combustible, pero es gratis”, explicó Carlos Rojas, subgerente de Amecsa.
En 2011 el país estrenó una ley diseñada para dar a las municipalidades las herramientas y presupuestos para la compra de este tipo de equipos que de la mano de la empresa privada podrán convertir el problema de la basura en ingresos para decenas de familias.

Angie Calvo
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