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La población de Limón tiene el récord histórico en el país de soportar el abandono y a la fecha no ha pasado de escuchar ofrecimientos

¡Basta de promesas!

La historia es repetitiva. Tenemos años de venir escuchando que se hicieron, se hacen o se harán estudios, planes y proyectos que los costarricenses pagan, para comenzar las obras que empezarían a solucionar los gravísimos problemas existentes en Limón y para impulsar a esa olvidada provincia.
Pero todo se queda en promesas. La población de Limón tiene el récord histórico en el país de soportar el abandono y a la fecha no ha pasado de escuchar ofrecimientos, de esos que se dicen con tanta elocuencia durante las campañas políticas y se repiten cada vez que haga falta, buscando adornarlos a veces con nuevas iniciativas, tomadas de aquí o de allá y que suenen atractivas.
Lo que pasa es que ya en Costa Rica no hay quien se crea esas estrategias para intentar disfrazar lo demasiado evidente. La realidad es solo una: los planes y proyectos para Limón siguen siendo una promesa incumplida, como lo afirma un titular de este medio ayer.
Costa Rica no puede seguir siendo un país que se dedica a pagar por estudios y diseño de proyectos.
En muchos casos duramos tantos años haciendo solo eso, que da la impresión de que aquí no hay quien piense ni tenga capacidad de hacerlos.
En lugar de invertir en capacitar al excelente recurso humano que tenemos, nos dedicamos solo a contratar expertos de otros lugares para que hagan estudios que por buenos que sean no se ponen en práctica o se hacen mal.
En el caso concreto de Limón, hasta ahora nada se ha traducido en obras exitosas que alivien la situación de sus habitantes.
No valen más promesas. Esa provincia necesita obras como alcantarillado sanitario y sistema de tratamiento de aguas de desecho, infraestructura para contener inundaciones, rehabilitación del ferrocarril, creación de micro y pequeñas empresas, modernización portuaria, puesta al día de la gestión municipal y obras e impulso a cultura, recreación y deportes, entre otros.
Hemos llegado al insólito punto en el cual si varias instituciones deben coordinar para algo esto se convierte en un impedimento que paraliza todo. ¿Cómo se explica que nuestros gobernantes no hayan sido capaces de poner al día al personal de nuestras instituciones, capacitarlo y hacer lo necesario para que realice un buen trabajo en equipo, con lo urgente que es para el país disponer de ello?
Esta tarea ya no puede esperar más. Y, desde luego, la espera de la provincia de Limón se debe acabar. ¡Fin a las promesas e inicio a las obras!


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