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Lunes 1 Agosto, 2011

Basta de bloqueos ilegales en las principales vías del país


El pasado 28 de julio se llevó a cabo un bloqueo en la autopista General Cañas que produjo un caos vial durante más de tres horas. Los manifestantes que obstruyeron la autopista eran vecinos y estudiantes de la escuela Brisas del Virilla, que se localiza en la ciudadela Rossiter Carballo, de La Uruca.
Estos manifestantes, cansados de que no se atendieran sus necesidades, optaron por cerrar la principal “arteria” vial que tiene el país.
Resulta inconcebible que esto ocurra a vista y paciencia de las autoridades. Los dos hechos son incomprensibles. El primero porque el Ministerio de Educación tiene los medios para resolver este tipo de problemas y, el segundo, porque esta clase de actos representa un delito; más grave aún: estos padres de familia están enseñando a sus hijos a cometer estos delitos, porque, así como están las cosas, saben que no van ser sancionados.
Pero así como estos manifestantes conformados por pequeños grupos están cansados de que no se atiendan sus necesidades, la mayoría de las personas que trabajamos y transitamos por esta ciudad y por el país, estamos cansadas y hastiadas de que estos pequeños grupos cierren las vías principales a cada rato por cualquier cosa.
El costo de estos bloqueos para los ciudadanos y para el país es enorme, las citas de negocios y de consulta médica postergadas, la gente al volante enojada, los turistas que debían llegar al aeropuerto para tomar su avión perdieron sus vuelos. Muchos de ellos, al enterarse que la vía estaba cerrada y no había paso hacia Alajuela, tomaron sus maletas para recorrer a pie varios kilómetros y ver si encontraban otra forma de transporte para llegar a su destino.
Basta, es suficiente. Las autoridades deben tomar medidas inmediatas e impostergables para que esto no se convierta en una costumbre. No puede ser que pequeños grupos, sean sindicalistas, vecinos de cualquier comunidad, taxistas, porteadores y estudiantes tomen las principales vías a la libre, sin importar el caos y el daño que se les hace a los demás conciudadanos.
Desde estas líneas proponemos que se haga una ley o un decreto de forma inmediata para multar a cada persona que bloquee una vía nacional por cualquier pretexto. Las multas deberían ser para arriba de ¢75 mil por persona, sin importar si es un niño, estudiante o padre de familia, quizás así las personas piensen más las cosas antes de planear un bloqueo.
Los ciudadanos, todos, tienen muchas formas de exigir al Gobierno sus derechos. No se necesita violar normas y leyes, ni atropellar los derechos de las otras personas para lograr objetivos. La razón y la cordura deben prevalecer.

Carlos Vílchez Navamuel