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Barca se fue en seco

La férrea y ordenada defensa del Milán mantuvo a raya la artillería del Barcelona, por lo que el vigente campeón europeo debió conformarse con un cero a cero en su visita al estadio San Siro en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League.
El conjunto culé, como es lo usual, apostó por la posesión del balón a lo largo del encuentro, pero se topó con un infranqueable muro de retaguardia rossonero, que supo, además de aguantar las iniciativas azulgranas, llevar peligro al marco del arquero Víctor Valdés en forma de contraataques.
Pep Guardiola sorprendió en su alineación inicial al dejar en el banquillo al volante Cesc Fabregas, habitual en el once catalán y en su lugar colocó al malí Seydou Keita, para dotar de músculo y fuerza al equipo. El campo de San Siro lució en muy malas condiciones, lo que a ratos dificultó el juego expedito del conjunto de Guardiola.
La primera opción del partido estuvo en los botines de Lionel Messi, con un disparo que el arquero local Cristian Abbiati repelió en dos tiempos, después seguiría el turno de Xavi Hernández, quien consiguió un buen remate tras una pared con “la Pulga”, pero este acabó, como todos los intentos culés, fuera del marco o en las manos de un inspirado Abbiati.
Un inagotable Clarence Seedorf y la potencia de su delantero estrella Zlatan Ibrahimovic fueron el recurso al cual el equipo de Massimiliano Allegri echó mano para atacar al Barcelona. En la primera parte la fórmula por poco da resultado, pero una acertada intervención de Valdés secó el grito de gol de la garganta de Ibrahimovic.
La dinámica de la etapa complementaria no cambió, porque a pesar que la escuadra lombarda se mostró un poco menos tímida al sacar de atrás en ciertos momentos a los nueve hombres que resguardaban a Abbiati, era el Barca el que aún dominaba, pues nunca cedió a su rival el manejo de la redonda.
Guardiola intentó movilizar su cuadro con el ingreso de Pedro Rodríguez y el juvenil Cristian Tello, para dinamizar las bandas e inyectarle rapidez al juego, en búsqueda de esa variante ofensiva, que dadas las malas condiciones del césped, ni Andrés Iniesta ni Alexis Sánchez pudieron conseguir.
Para los catalanes significa su primer empate a cero en dos meses, luego que en la jornada 21 de la liga española se fueran con ese mismo marcador de la cancha del Villareal. El barca fue el único equipo en condición de visitante que no logró el triunfo en su partido de ida de los cuartos de final, en una jornada aciaga para los equipos locales.
Fue una tarde en la cual ninguna intentona fue efectiva, en la que prevalecieron la táctica y la disposición de apegarse a un libreto y no despegarse de él.
A diferencia de los otros duelos donde la suerte ya parece dictada, esta serie permanece completamente abierta y será en la ciudad condal en el estadio Camp Nou que se determine si el campeón podrá continuar en la defensa de su título, o si el “Diavolo”, logre dar la campanada.

Sergio Alvarado
Para La República
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