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Ex presidente del Central propone aumentar reservas especiales de capital de la banca

Banqueros preocupados por liquidez

• Varias reformas que contribuyan a flexibilizar el régimen cambiario serían necesarias
• Entidades financieras deberían tener una política propia de aumentar las reservas cuando crecen sus carteras

Wilmer Murillo
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Cuando el crédito se excede, como ocurre en la actualidad, los bancos voluntariamente deben hacer reservas especiales de capital para contrarrestar el riesgo, tanto a nivel de la cartera total como en algún renglón en particular.
Pero si no lo hacen, la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) debería tener facultades para obligarlas a hacer las reservas especiales de capital.
Esta fue la propuesta planteada este viernes en el marco del V Congreso Bancario, organizado por la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) y que concluyó este viernes en el Hotel Real Intercontinental.
En estos momentos hay un alto crecimiento del crédito al sector privado, de casi un 35%, medido por la tasa interanual y de acuerdo con cifras a julio pasado.
“Cuando el crédito empieza a crecer en promedio por encima del 32% mi espalda empieza a sudar”, dijo Eduardo Lizano, ex presidente del Banco Central.
Los banqueros deberían tener una política propia de aumentar más rápidamente las reservas cuando crecen desaforadamente sus carteras, a juicio de Lizano. No obstante, planteó que tiene dudas de que los bancos estén en capacidad de sopesar bien el riesgo en épocas de bonanza.
La necesidad de establecer estas regulaciones adicionales sobre el crédito, es tan solo una de las propuestas de reformas financieras que están pendientes en el país y que abarcan la banca central, los supervisores bancarios y los bancos comerciales y del Estado.
El impacto de la banca extranjera, la supervisión para la pequeña y mediana empresa, las regulaciones internacionales, regulaciones diferenciadas y las reformas pendientes en el sistema financiero costarricense fueron algunos de los temas que los banqueros costarricenses analizaron durante el evento.
Fue con especial énfasis en las reformas financieras, las cuales han estado postergadas primero por un largo debate sobre la reforma fiscal y ahora por la discusión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta).
En ese sentido, al pasar de las minidevaluaciones a un sistema de metas de inflación, como transición a una flotación administrada de la moneda, la necesidad de varias reformas que contribuyan a flexibilizar el régimen cambiario, se vuelve más importante.
Otras áreas como el traslado de las pérdidas del Banco Central al Ministerio de Hacienda y usar las tasas de interés como un arma de política monetaria, serían parte de las reformas pendientes en ese campo.
Asimismo, entre las regulaciones necesarias se citó la necesidad de que las superintendencias que vigilan el sector deben procurar una mejor coordinación regional.
Los reguladores por su parte, deberían tener “protección” de los funcionarios para que no sean intimidados por demanda, cuando inicien la aplicación de medidas para proteger el sistema financiero, como bien público, de riesgos provocados entre otras cosas por expansión crediticia sin medida.
“Son un largo rosario las reformas que no se han realizado, que se requieren y aún no consiguen suficiente apoyo político”, señaló.
En materia de banca comercial, se habló sobre la necesidad que tienen los bancos públicos y privados de una nivelación de la cancha.
“Los bancos estatales tienen ventajas tales como el aval del Estado, pero también desventajas como la reducida flexibilidad de contratar personal, pagar salarios, hacer compras y liquidaciones de activos que reciben en dación de pagos, que sí tiene la banca privada”.
En ese aspecto se propone la integración plena del Banco Popular y de Desarrollo Comunal al resto del sistema financiero.
La valoración de la función de los bancos estatales es otro elemento que debe redefinirse. En banca privada debe replantearse el tema de los fondos empleados para ayudar a cuentacorrentistas y pequeños ahorrantes.
Por último se planteó la necesidad de que todos los bancos se sometan a calificaciones sobre su sanidad financiera.

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