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Menos de uno por cada 100 préstamos fueron readecuados en primer semestre del año
Bancos y clientes no logran arreglos de pago
Responsables de estos negocios consideran que la cifra es congruente con las condiciones del mercado
Los remates de propiedades vendrían en aumento de acuerdo con la percepción de abogados

El incremento en el desempleo, una reducción en los márgenes de ganancia en las empresas y el nivel elevado de las tasas de interés se han traducido en morosidad para los bancos.
Esto vendría disparando la ejecución de las garantías, como hipotecas o aquellas de carácter fiduciario.
A pesar de ello, las readecuaciones hechas por el sistema financiero en su totalidad representan el 0,49% del total de préstamos vigentes. Y si se analiza por la cantidad de operaciones realizadas, solo un 0,19% corresponde a un arreglo.
Estos datos contrastan con los índices de morosidad de algunas entidades del sistema financiero. Por ejemplo, el Banco Nacional superó el 3% en junio, límite de “normalidad” de acuerdo con la Superintendencia General de Entidades Financieras.
Al aumentar la mora, la consecuencia directa es que los bancos deben cobrar la garantía (ya fuera a través de fiador o ejecutando el remate de las propiedades) para efectos de recuperar un poco en aquellos casos de impago.
Pese a que la cifra sigue siendo baja, lo cierto es que ya se da un ligero aumento en la ejecución de hipotecas. Esto se comprueba en los tribunales de mora judicial; en diciembre duraban tres meses en todo el proceso, ahora duran cinco meses solo en notificar lo cual demuestra la saturación que experimentan estas instancias al menos en el caso de San José, afirmó Adriana Rojas, abogada de la Asociación de Consumidores Libres.
Esto además obligaría a los bancos a guardar más dinero a manera de provisión ante un incremento en los préstamos incobrables; práctica que es regulada por la Sugef y de carácter obligatorio. En lo que derivaría es en menor dinero para préstamos; y por ende, menos dinero para nuevos créditos.
Es por ello que resulta importante tanto para los bancos como para los diferentes sectores que la morosidad no se convierta en un problema y que las readecuaciones sean utilizadas de forma oportuna, pero prudente.
Para las autoridades, los bancos han cumplido con el análisis de las readecuaciones viendo las circunstancias caso por caso, consideró Francisco Lay, superintendente general de entidades financieras, quien no entró en detalle en si la cifra es buena o no al contraponerla a los índices de morosidad.
Las cifras pudieran reflejar diferentes fenómenos: que el trámite para readecuar resulta tan complejo que resta el interés al cliente y banco; o bien, que las personas consideran que podrán salir adelante con sus compromisos sin variar las reglas del juego.
Quienes consideran que se puede hacer más para que el porcentaje de arreglos sea mayor consideran que los trámites y costo son altos para un deudor sin mayor margen financiero, sucediendo igual para el banco.
Por ejemplo, una persona con un crédito vencido tiene que conseguir nuevos fiadores o una garantía real diferente para obtener un préstamo nuevo que le permitirá cancelar el moroso. Un deudor que está cercano al remate, usualmente carece de los recursos económicos para pagar la formalización de una nueva operación crediticia.
“Veo tres razones, las ganancias de los bancos bajan, son lentos en estas operaciones y están apostando a que el reajuste se dé a lo interno de las familias y empresas. Por eso considero que la cifra refleja la dificultad del banco para readecuar”, consideró Carlos Arguedas, economista de la Universidad Nacional.
Los banqueros defienden que han hecho lo posible por no adjudicarse los activos de los clientes, y que han readecuado en aquellos casos en los que la voluntad y capacidad de pago lo permitan. Quien cumpla con ambos, es candidato a un cambio en las condiciones de préstamo, dijo Gerardo Corrales, gerente de BAC San José.
Las entidades que tienen una cartera con índice de morosidad mayor también son las que tienen cifras de arreglos de pago más altas. Por ejemplo, el Banco Nacional readecuó el 1,39% del monto total de su cartera de préstamos, cifra que corresponde a más de ¢253 mil millones.
“Los números demuestran la disponibilidad de colaborar con los clientes no solo para hacer la adecuación de su crédito, sino para aceptar arreglos de pago o prórrogas”, manifestó Juan Carlos Corrales, gerente a.í. del Banco Nacional.
Cuando se readecua, el prestamista debe aumentar la cantidad de dinero de reserva por pérdida; siendo una de las exigencias de la Sugef, explicó Alexander Coto, del bufete LLM Abogados.
Aunque sí se han dado algunas flexibilizaciones para incentivar esta operación, hay un segundo problema que se da con el calce de plazos. Esto quiere decir que el prestamista da el crédito con el dinero que obtuvo en una tercera entidad, a la cual tiene que devolverle el dinero. Es por eso que difícilmente podrá bajar el interés a su cliente o el plazo de devolución.
Las operaciones que más se readecuan son los créditos personales y en menor medida los de vivienda y créditos dirigidos al desarrollo. En el caso del Popular, más del 80% de los arreglos de pago se dio en créditos personales, dijo Maurilio Aguilar, director de Riesgo.

Daniel Chacón
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