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Morosidad del 13% abre negocio de compra y refinanciamiento de saldos
Bancos tras deudas de tarjetas
Sentimiento de bonanza impulsó aumento en el consumo, el cual estuvo apoyado en este tipo de crédito

La fiebre mundialista, el deseo de dar un buen regalo a papá en su día, y la tentación de realizar una compra que había sido postergada por temor a la crisis económica dispararon este año el consumo mediante el uso de tarjetas de crédito.
Pero en medio de la efusividad muchos perdieron de vista el límite y hoy manejan saldos que se pueden convertir en una bola de nieve.
En esa situación se encuentran ya algunos deudores, quienes enfrentan pagos mínimos elevados, que consumen un porcentaje de su presupuesto mayor al que podrían destinar para amortizar el compromiso.
Este fenómeno es consecuencia de un mal uso de este medio de pago, que además fue inducido por varias regalías que los emisores de tarjetas ofrecieron a sus clientes, pero que estos últimos usaron sin medir el límite.
Precisamente, las deudas de los tarjetahabientes se han vuelto un negocio, ya que entre los mismos bancos se ha desatado una lucha por esos clientes, ofreciendo estrategias para mejorar el manejo de la deuda.
Por eso, los emisores de tarjetas están comprando esas deudas caras en busca, por un lado, de robarles clientes a otros bancos y, por el otro, de evitar el crecimiento de la cartera morosa.
Entre lo que ofrecen los bancos a los usuarios de dinero plástico está el trasladar el monto de una tarjeta de crédito con alto interés a otra con una tasa menor. En otros casos, lo que se brinda es un préstamo a una tasa menor para cancelar el compromiso.
En este momento el mercado ofrece 400 tipos de tarjetas cuyas tasas oscilan entre el 20% y el 55% anual aproximadamente.
Son precisamente los emisores con los costos más bajos los que se están moviendo en este momento en busca de potenciales nuevos clientes. La divulgación y una estrategia publicitaria es el canal mediante el cual tratan de cautivar a las personas que tienen dificultad para sacar adelante el saldo de sus tarjetas de crédito.
El banco que mayor presencia ha tenido en medios durante la última semana es el de Costa Rica (BCR). Su promoción ofrece la compra de la deuda que se tenga con otro emisor, la cual financia a cinco años con una tasa del 25% anual, reduciendo el pago mínimo y el costo de la deuda.
De esa forma gana clientes asfixiados con su deuda, coloca un préstamo de consumo y a la vez suma un usuario de tarjetas.
“Existe una cantidad muy grande de clientes con excelente historial de pago pero que enfrentan altas tasas de interés en otras tarjetas de crédito. Con esta promoción podrán trasladar su deuda con nosotros a un costo menor”, afirmó Fernando Víquez, subgerente del BCR, quien espera un incremento del 25% en la cantidad de plásticos colocados.
La estrategia es secundada por otras entidades financieras, que sugieren a sus clientes reducir la cantidad de plásticos que poseen para administrar una única deuda a mejores condiciones, explicó Gabriel Pascual, gerente de tarjetas de crédito de Scotiabank.
Esa diferencia en las tasas de interés ofrecidas por los distintos emisores es lo que abre espacio a esta competencia, que es bien recibida por los usuarios que buscan reducir los pagos mínimos, así como la oportunidad de cancelar tarjetas con intereses o plazos mayores, dijeron en el Banco Nacional.



Daniel Chacón
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