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Viernes 4 Marzo, 2011

Banca estatal y género

Ciento veinte ocho años antes de la proclama de la Organización de las Naciones Unidas del Día Internacional de la Mujer, el Banco de la Unión, ahora Banco de Costa Rica, tenía en su Junta Directiva una socia mujer con derecho a voz y voto. En 1886 contaba con cinco socias mujeres.
Este dato asombroso, que incluso en 2011 pocas instituciones financieras a nivel nacional y mundial han podido igualar, es demostrativo del avance ideológico de género del Banco de Costa Rica que, incluso otorgó a una mujer, a principios del siglo XX, el primer préstamo para la construcción de una central eléctrica en el país.

En estos días, en que se celebran los 100 años del Día Internacional de la Mujer, como una de las dos miembros mujeres de la Junta Directiva del Banco de Costa Rica, y como ex diputada, aprovecho la coyuntura para brevemente analizar cuánto hemos recorrido y cuánto nos falta por hacer en el tema de igualdad de género, específicamente en el sector bancario estatal.
Costa Rica cuenta con cuatro instituciones bancarias estatales, ninguna de ellas liderada por una mujer, a pesar de que en la última década la población laboral de éstas ha evolucionado en forma más equitativa, logrando una importante representatividad. Hace 30 años atrás la población laboral de los bancos era predominantemente masculina, limitándose la presencia de la mujer a puestos secretariales y plataforma de servicios.
El acceso a la educación ha sido claramente impulsado por este sector, como herramienta de competitividad y sostenibilidad, siendo la mujer beneficiada por diferentes políticas que estimulan su crecimiento educativo y profesional, acción que como consecuencia le ha abierto su participación en mandos intermedios, especialmente a los vinculados a administración de recursos humanos, comunicaciones, mercadeo y jefaturas de oficinas comerciales. Sin embargo, en los puestos jerárquicos todavía estamos rezagadas.
En cuanto a normativas que condenan prácticas discriminatorias contra la mujer, puedo afirmar que el Banco de Costa Rica tiene y aplica una de las políticas más rigurosas contra el hostigamiento sexual, cuyo objetivo es eliminar cualquier forma de discriminación contra la mujer, así como la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra ella.
Esta institución ha impulsado el lenguaje inclusivo en toda su normativa, incluido en la Tercera Convención Colectiva, firmada el pasado mes de diciembre, algo sencillo, pero que a todas y todos nos cuesta mucho aplicar. Intentar ser sensibles a usar un lenguaje neutralizando, con los usos del masculino singular al sustituirlos por otras expresiones o por la inclusión también del femenino singular, es un gesto democrático y civilizado.
Recientemente el Banco de Costa Rica se hizo signatario del Pacto Global, formando parte de una reducida lista en el país de empresas e instituciones dispuestas a tomar acciones encaminadas a impulsar el respeto y la defensa de los derechos humanos, la equidad de género y la conservación del ambiente. El principio número seis del Pacto Global nos compromete a “apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y la ocupación”.
Todo el esfuerzo del Banco de Costa Rica y de la Banca Estatal en el apoyo y respeto a la igualdad de géneros nos hace pensar que, aunque nos queda camino por recorrer, vamos en la dirección correcta.

Evita Arguedas Maklauf
Directora Banco de Costa Rica