Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 29 Julio, 2013

Se trata de proveer infraestructura, educación, salud y seguridad jurídica y ciudadana


Disyuntivas

Baja el crecimiento y no mejora el entorno

La tasa de crecimiento anual del Índice Mensual de Actividad Económica del Banco Central (IMAE) del pasado mes de mayo es la más baja desde el impacto de la crisis en 2009, y solo ha sido menor en tres ocasiones en los 257 meses que tiene esta estadística.
Si usamos este indicador sin incluir las zonas francas la conclusión no varía aunque la tasa de crecimiento para este año sube del 1,8 al 2,5% (en mayo la tasa de crecimiento promedio a lo largo de los 22 años de la serie es del 4,9 y del 8,1% para los datos sin y con zonas francas respectivamente). Esta es una clara señal de la fuerte desaceleración que sufre nuestro sistema productivo.
Sin duda la revisión del programa monetario del Banco Central a finales de este mes tomará en cuenta esta debilidad de la producción nacional que como se ha anunciado afectó ya los ingresos fiscales. Y también habrá de tomar en consideración el debilitamiento de la economía mundial, principalmente por la continuada crisis de los países de la Zona del Euro, y por la disminución del crecimiento de los más importantes países en desarrollo así como de Estados Unidos.
El FMI redujo durante este mes su pronóstico de crecimiento de la economía mundial de un 3,3 a un 3%. El FMI estima ahora en un 1,7 y no en un 2,7% el crecimiento en Estados Unidos; la Euro Zona disminuirá su producción en un 0,6% y los países en desarrollo solo crecerán al 5%. Por su parte, en su pronóstico del mes pasado, el Banco Mundial habla de una economía mundial menos volátil pero con menor crecimiento.
Esta adversa realidad externa ya nos afecta, lo que se refleja en que las exportaciones acumuladas a marzo de este año se reducen en un 2,7% respecto al año anterior, y se repite en todos los meses hasta el pasado junio ese decrecimiento.
Una situación así solo se ha dado en las últimas décadas durante la fase más aguda de la crisis por la burbuja inmobiliaria y financiera actual en 2009 y durante la crisis por la burbuja tecnológica de 2001. En el primer semestre de 2013 las exportaciones cayeron un 2,3%, se anunció la semana pasada.
Esta circunstancia me obliga a volver una vez más a recordar la importancia de migrar nuestro modelo de crecimiento por promoción de las exportaciones a uno basado en la eficiencia y la productividad.
Economistas y organismos internacionales vienen señalando a los BRIC la necesidad de sustentar su crecimiento en mayor medida en sus mercados internos. Nosotros, por nuestro reducido tamaño, no podemos recurrir a esa vía. Debemos seguir promoviendo la especialización de nuestra producción con miras a colocar productos en los mercados mundiales a los cuales tenemos acceso gracias a las políticas de apertura y de negociación de tratados.
Es notorio que este cambio de modelo no corresponde al Banco Central. Se trata de las reformas fiscal, administrativas, del servicio civil que permitan contar con servicios públicos seguros, de calidad y a costos razonables internacionalmente. Se trata de proveer la infraestructura, educación, salud y seguridad jurídica y ciudadana que permitan esa producción eficiente. Se trata en fin de ejecutar los cambios que por años hemos venido discutiendo sin que los hayamos efectuado. De eso depende crecer de manera compartida, acelerada y sosteniblemente y así disminuir la pobreza y la desigualdad.


Miguel Angel Rodríguez