Bahía Salinas adopta al kitesurf
Cortesía Blue Dream Hotel/La República
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Bahía Salinas, al noroeste del cantón La Cruz en Guanacaste, es un paraíso a nivel mundial para los amantes del kitesurf.

Considerada una de las diez regiones más ventosas del mundo, en las playas de Bahía Salinas el viento sopla 320 días al año aproximadamente, óptimo para la práctica del kitesurf.

Este es un deporte extremo de deslizamiento sobre el agua en el que el viento propulsa una cometa unida al cuerpo de la persona mediante un arnés, para que navegue sobre el agua.
“Es apto para todos, niños de diez años hasta 70 años lo practican, no es un deporte totalmente físico, sino de balance y coordinación, la esencia está en la libertad de volar por encima de las olas y apreciar la naturaleza”, aseguró Nicola Bertoldi, instructor de kitesurf en Blue Dream Hotel.

En esta zona las escuelas de kitesurf le ofrecen hospedaje en hotel y paquetes, según la modalidad de práctica.

Las lecciones pueden durar hasta siete horas diarias y garantizan que al segundo día de práctica la mayoría de personas ya navegarán algunos metros, dependiendo de las capacidades de cada individuo.

Parte del atractivo de esta disciplina está en la modalidad, al ser un deporte continuo, donde no se deben esperar las olas.

Además, el equipo es más pequeño y cómodo para transportar.

Entre noviembre y mayo, los vientos soplan más fuerte y los deportistas profesionales o al menos con mucha práctica, pueden volar por los cielos hasta diez metros en el aire y planear por unos segundos.

Otro factor clave en Bahía Salinas es la dirección del viento, ya que sopla “Side on Shore”, o paralelo a la playa.

Los dos elementos que podrían complicar la práctica serían la falta de un viento fuerte y un oleaje que complique el surfeo.

Aquellas personas con déficit respiratorio grave o problemas cardiovasculares no deben realizarlo.

La adrenalina liberada hace aumentar notablemente la tensión arterial y el ritmo cardiaco.
Tampoco está indicado para quienes sufren lesiones graves o recurrentes de hombro o rodilla, padezcan diabetes o no sepan nadar, ya que cualquier incidente en alta mar podría resultar doblemente peligroso.

 


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