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Baby-disciplina
Escoja un ejercicio que se adapte a la personalidad de su hijo pequeño y comprométase a darle seguimiento para que los beneficios, tanto físicos como mentales, sean a largo plazo

Llega un momento en que muchos padres analizan qué actividades podrían ayudar al desarrollo de sus bebés, quienes empiezan a mostrar personalidad y preferencias sin haber dejado el pañal.
Algunos optan por la estimulación temprana o gimnasia, tal vez los más comunes, así como la natación.
Pero han surgido en el mercado muchas academias que han descubierto que los pequeños tienen mucho potencial y más poder de concentración de lo que uno imagina.
Es por ello que pueden sentir la pasión del flamenco, meditar con yoga o aprenderse las posiciones de ballet.
Sin embargo hay que entender que estas disciplinas se adaptan al menor, por lo que no son estrictamente una clase convencional, y que deben ser impartidas por profesionales que hayan estudiado las capacidades del bebé, tanto físicas como emocionales.
Ante la moda de este tipo de clases hay que tener mucho cuidado en evitar las propuestas improvisadas.
“Nos vimos ante la necesidad de crear Baby Ballet para cubrir un segmento muy importante que estaba demandando atención, el segmento desde los dos años y medio”, explicó Adela Sanabria, formada como bailarina en Venezuela, Cuba y Estados Unidos, y actualmente directora académica del Atelier de Ballet.
“El proceso de enseñanza tiene que ser el correcto para no atrofiar, pues con desconocimiento se puede incurrir en serias lesiones. No es un juego, si bien las pequeñitas aprenden a través del juego, ellas no lo son”, continúa.
¿El resultado? Mejor coordinación, mayor control en los movimientos, fortalecimiento a nivel muscular. “Todo redunda en niñas más saludables y vigorosas”, explica la directora.
En cuanto a la personalidad, las niñas con más confianza pueden proyectarse mejor en los grupos sociales. “La clave mágica de ballet está en el gran estímulo que da al cerebro para desarrollar desde las más tempranas edades el enfoque, la memoria, el análisis auditivo y la concentración. Al trabajarse la clase con música clásica se logra estimular la creatividad que apoya de manera importante la parte analítica, razón por la cual no solo estamos despertando niñas más sensibles y ecuánimes, sino también más inteligentes”, dijo.
El yoga para niños tiene muchos beneficios, como el desarrollo de las motoras fina y gruesa, equilibrio y balance, promueve la autoestima, baja el nivel de estrés, armoniza la personalidad y el carácter y canaliza la energía física, entre otros.
Por otro lado, el Kung Fu desarrolla las habilidades físicas de coordinación, equilibrio, fuerza, flexibilidad y fortalece el control de los sentimientos, la fuerza de voluntad y valores como el respeto, tolerancia y la responsabilidad entre otros, explica la página web del Centro de Artes Marciales Sheng Long.

Dámaris Ruiz
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