Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 20 Diciembre, 2011


Reflexiones
Avatares de 2011

Al iniciar el año decíamos en una de mis primeras columnas para este medio, que la agenda de política económica del año iba a estar marcada por dos grandes temas país, la reforma fiscal y el debate alrededor de la reformas al mercado eléctrico. Ambos temas han estado en la picota del debate público. El primero, el fiscal, ha sido de amplio debate y pareciera tener resuelta una salida definitiva en los próximos meses; el segundo, el energético, se ha quedado en el camino, y al parecer tendrá un entierro anunciado al menos en relación con las propuestas del ejecutivo.
La agenda política pareciera mostrarse aún más gris en 2012, con la llegada del compromiso de la alianza legislativa de llevar a un libertario a la Presidencia de la Asamblea en el periodo 2012-2013. Lamentablemente para el gobierno, con todo este desgaste político, la urgencia de reformas en lo fiscal y la necesidad de definir políticas de Estado en el tema energético, siguen tan o más urgentes que al principio del año.
El país se ahoga en un creciente déficit fiscal, una economía que no termina por arrancar de nuevo en su crecimiento y enfrenta vientos negativos en su entorno internacional para este 2012.
La agenda energética muestra lamentables contradicciones entre el discurso a favor del tema climático de un lado y la majadería del Gobierno de doña Laura de seguir empujando la refinería ruinosa de RECOPE.
Pareciera entonces que el país ha ido y venido en este 2011 sin muchos aciertos y con pocos resultados. Es claro el desgaste político del gobierno, que tiene mucho menos cartas que jugar y cuyo ajedrez pareciera complicarse en el horizonte.
La agenda continúa con la imperiosa necesidad de avanzar en los grandes temas, agregando seguramente ahora el de las reformas a la seguridad social producto de la inminente quiebra de la seguridad social.
El avatar del año 2011 nos impone entonces en 2012 una mayor capacidad para coincidir y para conciliar las grandes reformas, eso sí, con un gobierno desgastado por sus errores de estrategia y, sobre todo, por la incapacidad de mantener un liderazgo claro en la agenda pública. De esta forma, 2012 nos topa más enredados que resueltos, con mayores retos y desafíos y con mucho menos capital político.
Si tuviese que ponerle una nota al trabajo del gobierno en este 2011 la verdad es que no creo que logre pasar el año, las luces siguen siendo dos o tres ministerios como Educación, Comercio Exterior y Trabajo, pero en el resto, pareciera que de no cambiar sustantivamente el rumbo de su accionar, el Gobierno de la señora Chinchilla pasará a la historia sin penas ni glorias.
Esperemos que el devenir de 2012 nos permita resolver a tiempo los conflictos y apuntalar las reformas que urgen como país, pero si por la víspera se saca el día, como nos decían los abuelos, 2012 no pinta bien.

Leiner Vargas Alfaro
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