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Llama la atención la cantidad de incumplimientos de las normas establecidas en diferentes ámbitos de la vida nacional a causa de un mal común: faltan educación, la adecuada cultura y los debidos controles y sanciones

Autoridades deben cumplir obligaciones

Los camiones cisterna de más de diez años de antigüedad tendrán que dejar de circular por las carreteras del país si se dedican al transporte de derivados del petróleo, gracias a una resolución de la Sala Constitucional como respuesta al recurso de amparo que en ese sentido interpuso un ciudadano.
De no ser por esto, vehículos viejos, fabricados hace 50 años, seguirían utilizándose, como se hace, para trasladar esos materiales inflamables, incumpliendo las normas, debido a que las autoridades de ambiente y energía habían suspendido la aplicación de dos decretos ejecutivos que tienen que ver con esa materia, de acuerdo con lo que nos informó este medio el fin de semana anterior.
La misma información nos amplía que los permisionarios de ese tipo de servicios cuentan con un plus para renovar sus unidades, así como para darles adecuado mantenimiento. No hace falta redundar en los peligros que se evitarán con la medida.
Más bien, lo que llama la atención es la cantidad de incumplimientos de las normas establecidas que se presentan en diferentes ámbitos de la vida nacional a causa de un mal común: nuestra falta de educación y cultura que nos produce indisciplina e irrespeto al orden establecido, y por otro lado la falta de controles de las autoridades correspondientes.
Personal de LA REPUBLICA ha comprobado personalmente, por ejemplo, como las autoridades de aduana en el aeropuerto Juan Santamaría dejan a veces de recoger la boleta que los viajeros que arriban deben llenar y entregar indicando si han experimentado cierto tipo de síntomas de enfermedad.
Los ejemplos sobran. Cerca de 400 mil costarricenses conducen vehículos sin el permiso al día, motociclistas sin casco protector, peatones que cruzan las calles en cualquier sitio, incendios en las vías públicas provocados bajo el pretexto de estar viviendo la Semana Santa y muchísimos más, son demostración de una anarquía que no debe continuar.
Cada regla de convivencia establecida tiene una autoridad correspondiente encargada de velar por que se cumpla. El que un ciudadano deba acudir a la Sala Constitucional para ello solo nos indica que alguien o muchos están incumpliendo sus obligaciones.
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