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Viernes 16 Abril, 2010

Autonomía universitaria, un ejercicio de libertad con responsabilidad

La libertad de cátedra, la libertad de autogobierno, la libertad de gestión y de administración no son derechos que se han logrado en la Universidad de forma gratuita; han sido luchas de muchas generaciones de universitarios para alcanzar estos derechos. Tampoco son una carta en blanco, nos imponen obligaciones a los y las universitarios (ias); es un marco que nos brinda el espacio donde poder ejercer la libertad en su plena expresión. No son pocas las ocasiones en que entidades públicas de toda especie, reguladoras, administradoras, supervisoras y en este caso, represoras del Estado han intentado penetrar la muralla, que de forma muy inteligente y audaz, se ha puesto por el constituyente y que, en lo primordial garantiza un bastión de balance para la sociedad, para garantizar que exista posibilidad de pensar y de ejercer las libertades, sin tener el temor a ser intervenido, amenazado o simplemente cuestionado por actuar u opinar diferente.
No se ha comprendido adecuadamente por los medios de comunicación la dimensión correcta de la autonomía. No se trata de que la universidad pública se convierta en guarida de delincuentes o maleantes, se trata de ejercer adecuadamente y en la proporción correcta, las acciones para mantener el respeto, la tolerancia y la capacidad de investigar de los órganos judiciales, sin interferir y mancillar la autonomía que tenemos en las entidades de educación superior pública. Coordinar con el Poder Judicial y con otras instituciones del Estado es una labor permanente que debemos ejercer con responsabilidad las autoridades universitarias, pero permitir el irrespeto, la violación y el uso exagerado de la fuerza no se vale ni lo podemos permitir.
La responsabilidad de quienes tenemos esta condición en las universidades es ejercer dicha autonomía de forma plena y sin dobles mensajes, debemos defender la autonomía no solo como discursos de momento, sino en relación con el accionar diario, al dar nuestras lecciones con respeto y tolerancia; al ejercer nuestros derechos y deberes como estudiantes o funcionarios.
Tan cuestionable es aceptar el ingreso indebido de la Fuerza Pública, como el ejercer beligerancia política como autoridades, por ejemplo; tan cuestionable es permitir que se maltrate a estudiantes y profesores por parte de la Fuerza Pública como no garantizar ética, transparencia y rendición de cuentas claras al ejercer el gobierno y la gestión universitaria.
Es por eso que he sido directo y claro en este tema; se debe actuar por dignidad y respeto, debemos solicitar una disculpa pública de las autoridades del OIJ y del Poder Judicial o exigir su renuncia, con y por dignidad a las comunidades universitarias. Pero al mismo tiempo, debemos utilizar las condiciones de autonomía, para con transparencia rendir cuentas de otros muchos hechos que día con día violentan nuestra autonomía en la universidad y nos ponen en entredicho como instituciones de educación superior públicas.

Leiner Vargas Alfaro
Académico UNA
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