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Miércoles 5 Mayo, 2010

Autoestima corporativa: la esencia de su empresa

Hoy día es muy común hablar de la importancia que tiene la imagen corporativa y sus marcas, debido a que las empresas más consolidadas (sin importar su tamaño), gracias al posicionamiento estratégico que hicieron de sus valores en públicos de interés, gozan de buena reputación, respeto y sobre todo confianza.
Así notamos que, los atributos que damos a una empresa, son el producto de una imagen creada para promoverse en el mercado, y que dicha imagen corporativa o marca exige ser cuidada como un tesoro, pues representa la reputación, garantía e, incluso, la misma existencia de la empresa. Debido a esto, las empresas responsables y con visión, no escatiman recursos en proteger sus activos intangibles y regularmente registran las marcas con un propósito muy claro: prevenir que otros dañen su imagen, o mejor dicho, les roben lo creado por su intelecto.
Cuidar lo propio
Se dice y es cierto que las personas exitosas poseen una autoestima alta. Hablamos de profesionales seguros, que reconocen sus habilidades y que valoraran sus talentos. Además, no interiorizan los comentarios negativos de otros para que no les afecten desproporcionadamente. Pues esto, precisamente, es lo que también debemos aplicar a lo interno de nuestras empresas. Es aquí donde, tomando en cuenta el escenario tan duro en el que nos desarrollamos actualmente para hacer crecer nuestros capitales, lo invito a preguntarse como empresario: ¿cómo anda su autoestima (no solo en el ámbito personal sino también empresarial)? ¿Qué lo motiva a usted cada día a seguir adelante? ¿Tiene usted confianza en sus ideas y proyectos? ¿Cuenta usted con el coraje para enfrentar los retos que se presentan en el camino? Y finalmente: ¿cómo valora usted su imagen corporativa?
En mi ejercicio profesional he tenido la oportunidad de conocer personas con proyectos e ideas de negocio muy interesantes, con grandes potenciales, pero con una autoestima empresarial baja y con actitudes sumisas ante los retos importantes. Nos referimos, desgraciadamente, a empresarios que todavía no se han dado cuenta del valor real de su compañía y que, contrario a las empresas proactivas, no se preocupan de proteger la esencia de su firma: su imagen y marcas, o bien, descuidan activos que adquieren un valor comercial importante una vez que se registran adecuadamente.
Las compañías que perduran son aquellas que, además de ofrecer servicios o productos de calidad, poseen una imagen corporativa sólida, que se ve reflejada en su marca. Es por ello que vale la pena proteger los activos propios, registrarlos y adquirir la exclusividad sobre su uso, y, de paso, evitar situaciones de riesgo para su firma.
De esta manera usted (como empresario) se apropia de esa identidad con la garantía de que nadie más podrá utilizarla para así darle valor, confianza y seguridad a su negocio y, muy importante, afianzar la autoestima de su empresa.

Arnaldo Bonilla Quesada
Abogado y máster en negocios