Ausencia de Putin marca inicio de G7
La canciller alemana y anfitriona del evento, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, Barack Obama, lideran la Cumbre del G7. AFP/La República
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Ausencia de Putin marca inicio de G7

Vladimir Putin es el gran ausente en la cumbre del G7. El líder ruso fue excluido tras la anexión de Crimea el año pasado, pero el presidente ruso y la crisis en Ucrania estuvieron bien presentes en el primer día de la cumbre del grupo que comenzó en el sur de Alemania.
Y el mensaje que salió del palacio de Elmau, donde se reúnen los líderes de siete de las naciones más ricas del mundo (G7), fue por el momento inflexible: la política de sanciones continuará hasta que Moscú respete la soberanía territorial de Ucrania.
"Si alguien quiere abrir la discusión sobre cambios en el régimen de sanciones, entonces será una discusión sobre su endurecimiento", alertó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, justo antes del inicio oficial de la cumbre.
Casi al mismo tiempo, la canciller alemana y anfitriona del evento, Angela Merkel, discutía también sobre la situación en Ucrania y la postura ante Rusia en una reunión bilateral a puerta cerrada con el presidente estadounidense, Barack Obama.
Ambos acordaron continuar con las sanciones "hasta que Rusia respete por completo los acuerdos de Minsk y la soberanía de Ucrania", informó la Casa Blanca tras la reunión.
En su discurso durante la pintoresca recepción con cervezas y salchichas que le organizó Merkel, Obama agradeció "la amistad y el liderazgo" de la canciller ante una serie de retos globales, entre los que mencionó "la agresión rusa en Ucrania".
Tusk, Merkel y Obama no fueron una excepción. El premier británico, David Cameron, pidió "garantizar que Europa sigue unida" en el tema de sanciones. Y tanto el japonés Shinzo Abe como el canadiense Stephen Harper pasaron por Kiev antes de arribar a Alemania.
Tras la primera sesión de trabajo, Merkel confió en que el G7 envíe "una señal de unidad" a Rusia y se mostró pesimista sobre la posibilidad de relajar la presión sobre Putin: "Hay una barrera a la vista que no veo que se vaya a poder solucionar".
Muchos criticaron la exclusión de Putin en una cumbre que debería ayudar a resolver varios temas en los que el diálogo con el jefe del Kremlin es —como admitió la propia Merkel— ineludible: de seguridad a cambio climático, de terrorismo a Ucrania. Pero el ruso supo hacer oír su voz.
En una extensa entrevista con el diario italiano "Corriere della Sera" publicada el fin de semana, Putin aseguró que la política de Moscú es una "respuesta a las amenazas" de occidente y prometió que "nadie tiene que tener miedo de Rusia".
"No hay ninguna necesidad de amenazarnos con sanciones", añadió. Los titulares saltaron a las portadas de los diarios alemanes y se colaron en Elmau como si el ruso estuviera sentado a la mesa de negociación.
El grupo de líderes de Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá tenía agendada una segunda sesión de trabajo durante la cena centrada en política exterior y de seguridad. Ucrania era uno de los temas a tratar.
La postura inflexible de Merkel y Obama, las figuras más poderosas del grupo, junto con la de Tusk como jefe del Consejo Europeo (UE), permitían presagiar pocas novedades en la polémica política frente a Rusia.
Los analistas esperan ahora la conferencia de prensa que el japonés Abe ofrecerá mañana a la noche en Múnich tras el cierre del encuentro.
Japón asume la presidencia del grupo el año que viene. Cada palabra de Abe se analizará al detalle por si abre la puerta a un posible regreso de Putin el año próximo y a que la próxima cumbre pueda realizarse otra vez en el formato G8.
Por el momento, en el primer día de conferencia esas señales de reconciliación estuvieron lejos de producirse.

Alemania
DPA

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