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Martes, 20 de noviembre de 2018



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Arte que redime

| Jueves 17 abril, 2008



Arte que redime

• El director Joe Wright roza la perfección, con una exquisita adaptación de una obra literaria

Expiación, deseo y pecado
(Atonement)
Dirección: Joe Wright. Reparto: Keira Knightley, James McAvoy, Romola Garai, Vanessa Redgrave. Duración: 2.10. Origen: Inglaterra 2007. Calificación: 9.

Después de causar una impresión favorable con su elegante versión de “Orgullo y prejuicio” (2005), el director inglés Joe Wright convence sin reservas, gracias a su más reciente entrega “Expiación, deseo y pecado”.
Wright roza la perfección, elaborando una exquisita adaptación de una novela de Ian McEwan. Se trata de un melodrama romántico de calidad superior, intenso y emotivo, que no teme comparaciones con los clásicos del género.
Verano de 1935: en una hermosa mansión ubicada en la campiña británica, la joven aristócrata Cecilia Tallis vive un apasionado romance con Robbie Turner, el hijo del ama de llaves. Los amantes se ven obligados a separarse, cuando él es arrestado por un crimen que no cometió. La falsa acusación vino de Briony, la hermana menor de Cecilia, quien estaba secretamente enamorada de su novio.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Robbie acepta enlistarse en el ejército, con tal de salir de la cárcel. Por su lado, las dos hermanas prestan servicio como enfermeras en diferentes sitios.
Las existencias de las figuras principales, son arruinadas por una mentira que trae consecuencias devastadoras. El texto impone importantes reflexiones acerca del amor y la traición, el remordimiento y la función del arte como instrumento de redención moral.
La dirección es glamorosa y a la vez poética. Alcanza su clímax en un magnífico plano-secuencia de cinco minutos, donde la cámara se desliza por la playa de Dunquerque (norte de Francia), entre cientos de soldados que esperan volver a su casa. La degradación que la guerra causa en el ser humano queda manifiesta sin necesidad de mostrar ni una sola escena de combate.
Los desempeños histriónicos son inmejorables. Keira Knightley posee la belleza y el magnetismo de una diva de antaño. James McAvoy interioriza de manera aguda los golpes sufridos por su personaje, otorgándole la estatura trágica que este supone. También sobresalen Saoirse Ronan, Romola Garai y Vanessa Redgrave, quienes encarnan a Briony en diferentes etapas de su vida.
En medio de una profusión de logros formales, cabe mencionar la esplendorosa partitura del italiano Dario Marianelli, que incorpora en sus melodías el sonido de una máquina para escribir, con resultados sorprendentes.
Más allá de algunas leves redundancias, “Expiación, deseo y pecado” proporciona una experiencia fascinante, a la que nadie debería renunciar.