Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 28 Agosto, 2013

Independientemente del resultado electoral del primer domingo de febrero, habrá bancada arayista


Hablando Claro

Arayismo

Un habilidoso manejo de las piezas del complejísimo ajedrez liberacionista ha dejado a Johnny Araya colocado en buena condición de salida para la recta final de la campaña electoral.
El resultado de la Asamblea Nacional puso en evidencia que tenía control total de la situación. No es poca cosa considerando que nunca negoció directamente con los hermanos Arias, puesto que tras el retiro anticipado de la contienda por parte de don Rodrigo, no se propició acercamiento alguno. Tampoco sirvió en directo cuota alguna a la Presidenta Chinchilla. Lo interesante del juego, sin embargo, es que Araya tuvo la capacidad de negociar con piezas muy cercanas a ambos actores. Aunque en el camino quedó la aspiración del cercanísimo arista Carlos Sequeira, sí colocó a otros de la facción, como el segundo lugar de Heredia y el sexto de San José donde se ubicó la Alcaldesa de Desamparados, representante de don Rodrigo ante el Directorio Político. Al mismo tiempo, el candidato tranzó con figuras como el Ministro Carlos Ricardo Benavides, que si bien quedó fuera de la papeleta en Puntarenas (uno de los casos más complejos para el candidato) logró ubicar a una pieza suya muy cercana en la negociación en la que, indefectiblemente, Franggi Nicolás tenía que ceder su aspiración debido a una situación eminentemente personal. Circunstancias como esa le permitieron a Araya entretejer los hilos de su papeleta con puntadas finas y si bien no cedió el control, tampoco se granjeó enemigos gratuitos. La Mandataria por ejemplo, quedó sin reclamo posible: Ahí figuran en la lista sus exministros Juan Marín, Maureen Clarke y Sandra Piszk quien, por cierto, ha labrado excelentes oportunidades de ascenso y desempeño. Ella, junto con Antonio Álvarez (haciendo méritos para labrar su candidatura en el 18), Juan Luis Jiménez Succar y Rolando González, fueron diputados en el cuatrienio 94-98 en la Administración Figueres Olsen.
Y he aquí que sin hacer bulla, es posible advertir una construcción cuidosa pactada con el figuerismo. Nada se ha hablado al respecto y ciertamente las figuras referidas no tienen solo ascendente como figueristas; pero dejan ver con claridad meridiana la negociación.
Finalmente Araya pactó también con feudos políticos provinciales, como los Aiza y los Román Ocampo en Guanacaste y los Villanueva en Cartago.
Pero en ningún caso se trato de claudicaciones. Araya logró complacer todo lo que pudo pero además dejó para sí una inmensa cuota de respaldo. No solo con al menos ocho cercanísimos candidatos en puestos elegibles, sino con los demás, a quienes finalmente fue él quien bendijo.
El hecho de que la Asamblea durara escasamente ocho horas y de que se votaran por aclamación listas completas de papeletas en Alajuela, Heredia, Cartago y Guanacaste lo dice casi todo.
Para algunos eso es control estalinista. Para otros, simplemente liderazgo.
Independientemente pues del resultado electoral del primer domingo de febrero, habrá bancada arayista. Aunque eso no implique en absoluto que no vaya a presentársele a don Johnny alguno que otro dolor de cabeza en el camino.

Vilma Ibarra