Aprueban supervisión bancaria en Europa
Enviar
Aprueban supervisión bancaria en Europa

La Comisión Europea ha dado plenos poderes al Banco Central Europeo (BCE) para actuar como supervisor bancario de todos los bancos de la eurozona, un primer paso hacia una unión bancaria, que topa con la resistencia de Alemania y que augura una complicada negociación entre los países.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, presentó ayer ante el pleno del Parlamento Europeo y en el debate sobre el estado de la Unión, una regulación para que el BCE tenga la última palabra en decisiones clave para velar por la estabilidad financiera en la eurozona y supervisar a los 6.000 bancos.

Queda en manos de los reguladores nacionales la vigilancia diaria, mientras que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) se reserva el diseño de los estándares técnicos, de las directrices y de las recomendaciones para la zona del euro y el conjunto de la UE.
Es "un primer paso crucial" hacia la unión bancaria, afirmó Durao Barroso, que aseguró que con la creación del mecanismo "se restaurará la confianza en la supervisión de bancos en la zona del euro", mermada tras los multimillonarios rescates públicos en diferentes países de la Unión Europea (UE).
En la cumbre europea de junio se acordó que la creación de un supervisor bancario único es un requisito previo para poner en marcha la recapitalización directa de la banca en Europa.
Mientras la propuesta ha sido recibida de forma positiva por la mayor parte de las capitales de la eurozona y la Eurocámara, Alemania reiteró su oposición a que el BCE supervise toda la banca.
Para el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, la iniciativa "es una buena base", si bien exigió que prime la "calidad sobre la cantidad" en esos controles y recalcó que "por razones prácticas, no es imaginable que el BCE pueda a corto plazo asumir adecuadamente el control de 6.000 bancos".
Por su parte, Barroso subrayó que la crisis ha demostrado que "el riesgo sistémico puede estar en cualquier lugar" y en cualquier banco, no solo en los considerados demasiados grandes como para dejarlos caer.
La tarea de supervisión del BCE estará claramente separada de la política monetaria -para lo que se establecerá un consejo de supervisión compuesto por un presidente y un vicepresidente, cuatro representantes de la institución y un miembro de cada uno de los supervisores nacionales- y se financiará con tasas de los bancos.
El mecanismo entrará en vigor por fases el 1 de enero de 2013: en una primera etapa controlará los bancos que hayan recibido o pedido ayudas públicas, mientras que a partir del 1 de julio lo serán los que pueden ocasionar una situación de riesgo sistémico y, comenzando el uno de enero de 2014, las 6.000 entidades de la zona del euro.
Los diez Estados miembros que no forman parte de la zona euro pueden a unirse a la iniciativa si lo desean.
La Comisión también ha tenido que encontrar un compromiso en la EBA para no herir las sensibilidades de Londres, siempre reticente a aceptar nuevas regulaciones afecten a la City.

Estrasburgo, Francia/EFE

Ver comentarios