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Aprender gozando

• Clásico cuento infantil se convierte en una hermosa comedia animada, repleta de enseñanzas valiosas

“Horton y el mundo de los Quien”
(Horton Hears a Who!)
Dirección: Jimmy Hayward y Steve Martino. Animación. Duración: 1.28. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 8.

Más allá de los aspectos comerciales, la máxima aspiración de cualquier producto infantil consiste en ofrecer a los niños la oportunidad de aprender gozando. “Horton y el mundo de los Quien” cumple con este doble propósito —didáctico y recreativo— concretando una experiencia amena y enriquecedora.
Es una hermosa comedia animada, repleta de enseñanzas valiosas. Está basada en un cuento publicado en 1954 por el escritor norteamericano Theodore Geissel, mejor conocido como Dr. Seuss (1904-1991). Es esta la segunda adaptación del texto, después de un recordado telefilme de dibujos artesanales, con 26 minutos de duración, que Chuck Jones dirigió en 1970. En este caso, se trata de una costosa producción elaborada con técnicas digitales.
El protagonista Horton (voz de Jim Carrey en la versión original), es un simpático elefante que vive en una jungla regida por una canguro autoritaria. Un día, Horton escucha una vocecita proveniente de una partícula de polvo. Es así como el paquidermo entra en contacto con los Quien, criaturas microscópicas que habitan en el interior de la partícula.
Horton se convierte en el hazmerreír de la selva, pues nadie cree en su historia. Asimismo, el alcalde de VillaQuien no logra convencer a sus ciudadanos acerca de la verdad que acaba de descubrir. A pesar de todo, Horton decide emprender un largo recorrido, para llevar a sus amigos a un lugar seguro.
Además de brindar una clara introducción a la teoría de la relatividad, la obra se tiñe de significativas connotaciones simbólicas. Como alegoría de las relaciones humanas, representa un excelente pretexto para hablar acerca de la tolerancia, y la necesidad de aprender a respetar al prójimo, sin distinción alguna: “Una persona es una persona, sin importar su tamaño”.
Consideraciones oportunas como esta, resultan eficaces pues no parecen sermones, sino que surgen de la trama en forma natural. Por momentos, sobre todo en la segunda mitad del relato, se dan algunas caídas de ritmo. Se perciben las limitaciones de un argumento sencillo, el cual fue estirado hasta el límite, para alcanzar un formato de largometraje. No obstante, el filme nunca pierde su tono lúdico, su energía y positivismo, lo cual se refleja muy bien en su presentación gráfica nítida, colorida y a menudo exuberante.
En su debut directoral, Jimmy Hayward y Steve Martino pueden sentirse orgullosos. Ejecutaron un digno trabajo, que será recordado con cariño por las generaciones futuras.
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