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Aprender de la experiencia ajena


Colombia se ha propuesto que los costarricenses con sus familias la visiten como turistas y para ello despliega actualmente una serie de acciones como estrategia para lograrlo.

Esa nación del sur ha tenido que bregar con la imagen de insegura, como sabemos, debido al narcotráfico y a la que en algún momento fue una guerrilla en busca de reivindicación para un sector del pueblo con demasiadas carencias y que hoy se ha enredado en tácticas de secuestro y violencia que a nada conducen.

Costa Rica debería aprender de lo bueno y de lo malo que acontece en Colombia.

Nuestra nación debería tener una clase media cada vez más fuerte y una clase pobre en tránsito hacia la primera, con acceso real a servicios oportunos para la salud y la educación y estrategias generadoras de fuentes de trabajo más allá de inciertas circunstancias en torno a uno u otro tratado de libre comercio, como marco donde no tuviera posibilidades de penetrar, como ya lo está haciendo, el narcotráfico que malogró a Colombia como destino turístico.

El país del sur dice ahora, según reportaje de LA REPUBLICA del martes, que nos ofrecerá paquetes turísticos baratos ya que el tico viaja mucho y acostumbra hacerlo con su familia. ¿No es eso lo que debería ofrecerles Costa Rica a sus nacionales para que conozcan y disfruten las bellezas y riquezas naturales que otra gente viene a ver desde lejos, pagando pasajes caros de avión?

Colombia no solo está mirando a Estados Unidos y Europa para atraer turistas, lo hace analizando bien a fondo los gustos y preferencias de la gente de naciones cercanas, de nuestro entorno latinoamericano.

¿Qué estudios han dado como resultado estrategias exitosas en Costa Rica, en relación con las preferencias y gustos de chilenos, brasileños, argentinos y otros sureños para quienes son totalmente exóticas nuestras riquezas naturales y probablemente estarían encantados de conocerlas en vez de repetir los mismos destinos de siempre en sus vacaciones?

Es mucho lo que hay por hacer y poco el tiempo para ello. Abandonar el ritmo actual para acompasarse con el mundo, y dejar atrás ciertos intereses particulares para lograr un país mejor donde a todos nos vaya mejor parece ser la única salida posible.
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