Apple sería mejor blanco para espías
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Apple sería mejor blanco para espías
 
Si se quisiera infiltrar una economía occidental, ¿dónde se ubicaría a los agentes?
Microsoft Corp. y Barclays Plc no tienen mucho sentido. La red de espionaje ruso que se descubrió el mes pasado en Estados Unidos eligió esas dos compañías como blancos. Los sucesores de la KGB no tienen idea de cómo funciona la economía moderna.
Si hubieran optado por Apple Inc., Moody’s Investors Service o la Facultad de Administración de Harvard, podrían haber obtenido cierta influencia real, además de acceso a información útil.

La historia de cómo los agentes rusos se infiltraron en comunidades ordinarias ha mantenido al mundo en vilo durante semanas. Por lo menos dos se habían abierto paso en empresas importantes. La semana pasada se reveló que un 12.º miembro del grupo trabajaba probando software para Microsoft. Antes nos habíamos enterado de que, cuando no estaba asegurándose de que sus fotos de lencería llenaran los diarios y blogs luego de su posible captura, Anna Chapman trabajaba para Barclays en Londres.
Ahora sabemos por qué se tarda tanto para cargar PowerPoint, y por qué por lo general pone los gráficos al revés en la pantalla: es una conspiración del primer ministro ruso, Vladimir Putin, para poner en una situación incómoda a todo ejecutivo de nivel medio.
Rusia estaba tras los hombres equivocados. Microsoft es una compañía enorme que parece haber olvidado por qué existe. Barclays es un banco minorista británico que tuvo la suerte de sobrevivir a la crisis del crédito y, si bien puede estar expandiendo su banca de inversión, no está a la cabeza de nada.
Si en verdad se quiere infiltrar la economía global y manipularla con fines propios, aquí es donde hay que ir:
Apple: Apple ha tomado el control de toda una generación. Microsoft ya no está a la vanguardia de nada en la actualidad: la Xbox 360 fue su último producto exitoso, pero a menos que se quiera controlar la mente de unos pocos millones de muchachos de 13 años, difícilmente se trate de un blanco codiciable para la red de espionaje. Apple es otra historia, y no sólo porque los agentes tienen que sentirse como en su casa en una organización que venera a un líder con manía de control y que es intolerante a la crítica.
La Facultad de Administración de Harvard: Si se instala un agente en el centro de estudios más influyente del mundo, se podrá sembrar caos durante años. Basta con enseñarle a toda una generación de estudiantes brillantes y ambiciosos alguna teoría absurda -que la negociación de opciones da más seguridad a los mercados al extender el riesgo, por ejemplo- y luego sólo restará sentarse a observar el derrumbe del sistema financiero 20 años después, cuando los espías propios lo dirijan.
Por supuesto, tal vez los agentes que estaban en Barclays y Microsoft no eran más que un truco inteligente para despistar a la CIA. Toda una serie de atractivos pasantes pueden estar sentados ante sus escritorios en Goldman y Moody’s este verano, preparando café, haciendo fotocopias perfectas e iniciando su siniestro ascenso hacia el corazón del sistema económico. Pueden convertirse en los máximos responsables del mañana.

(Matthew Lynn es columnista de Bloomberg News. Las opiniones que expresa son personales.)

Nueva York

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