Apertura médica
Las universidades que estén acreditadas y que tengan la calidad, podrían participar en la formación de especialistas, aseguró Álvaro Salas, nuevo director del Centro de Desarrollo de la Caja. Marco Monge/La República
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Universidades privadas pueden ser parte de la solución en la formación de especialistas

Apertura médica

Riesgo es vigilar la calidad de la enseñanza


Permitir a las universidades privadas formar a los especialistas, es la solución al problema actual, de no tener a muchos médicos con preparación adecuada.

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El riesgo de ampliar el programa de especialización médica es la capacidad de la Caja por verificar la calidad de educación de especialistas.

Sin embargo, ya está conformada una comisión para cambiar las reglas y mejorar los controles para evitar esa situación.
En lo que a las universidades privadas se refiere, existe mayor anuencia a permitir su participación en la formación de especialistas médicos, hoy monopolio de la UCR.
De esa forma, la competencia obligará a mejorar la calidad de los contenidos, y cantidad de especialistas a graduar.
Esa apertura será regulada, y la idea es que solo califiquen las universidades acreditadas por Sinaes, entidad que verifica la calidad de los programas y resultados en la formación de los futuros profesionales.
Uno de los problemas actuales, es que los programas de enseñanza de los especialistas de la UCR ha estado desactualizado desde hace muchos años, según un informe de la Caja, tal como lo reportó ayer LA REPÚBLICA.
Existe deficiencia en radioterapia, mientras existe además la posibilidad que las carencias se presenten en las otras 50 especialidades médicas impartidas únicamente por la UCR, dice el documento.
Además, la UCR no está en capacidad de graduar a una cantidad suficiente de profesionales.
Para 2014 la Caja espera contratar a 206 especialistas nuevos, proyección que puede ser comprometida por la limitada capacidad de la UCR de graduar a los profesionales.
Solo el año pasado, la Caja declaró desiertas 66 plazas por falta de especialistas.
Algunas de las áreas con déficit son neonatología, oncología, radioterapia, cirugía torácica, y medicina crítica pediátrica.
El país además carece de profesionales en anestesia, rehabilitación, medicina interna, ginecología, traumatología y emergencias, esta última con 11 plazas vacantes hasta el momento.
El convenio de exclusividad firmado entre la Caja y la UCR, concluye el año próximo, ya que se podrá realizar la apertura para que las universidades privadas acreditadas, formen a los especialistas médicos.
Con una evolución tal, se resuelve el problema de una deficiencia en la cantidad de los profesionales.
El riesgo de la apertura a más universidades está en la capacidad para vigilar que los contenidos sean de buen nivel, advirtió el informe de la auditoría de la Caja.
Sin embargo, hace dos semanas está conformada una comisión que analiza los programas de las especialidades, y que tendrá a cargo revisar las condiciones del convenio con la UCR.
Esa misma unidad de trabajo podría vigilar que —de permitirse— las universidades privadas cumplan con una formación de primer nivel.
En este momento, la Caja solo fiscaliza a la UCR, y quedó comprobada la incapacidad para garantizar la calidad de la educación.
Mientras, la Caja invirtió ¢26 mil millones, para capacitar a varios estudiantes en otros países el año anterior.
Por eso, urge la evolución en la forma de educar a los futuros especialistas, en las centros educativos nacionales.

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Angie Calvo
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