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Este año el INS dejaría de percibir $40 millones por rebajas en sus pólizas
Apertura de seguros desata guerra de precios
Caída en el costo de coberturas varía según tipo y nivel de siniestralidad del asegurado

Si bien el mercado de seguros da sus primeros pasos y está lejos de consolidarse, la lentitud del proceso no ha sido sinónimo de letargo; todo lo contrario, la competencia por apoderarse de una porción del pastel es cada vez más encarnizada.
De momento, el Instituto Nacional de Seguros (INS) es el dueño con casi el 99% del mercado, pero para ello ha tenido que duplicar esfuerzos, pues sus nuevos contrincantes han apostado a una guerra de precios para captar más clientes.
La llegada de nuevas aseguradoras trajo una caída en el valor de las pólizas del INS, en algunos casos de hasta un 40%.
La estrategia de la compañía estatal ha sido bajar el valor de aquellos productos en que sus contrincantes han apostado por el factor precio como detonante para atraer más clientes.
La batalla principalmente se ha desatado en seguros de automóviles, donde MAPFRE llegó con ofertas, en algunos casos diametralmente mejores que las brindabas por el INS durante el monopolio.
No obstante, la disminución varía dependiendo del tipo de seguro y el nivel de siniestralidad del asegurado.
Algunos seguros en vez de tener una prima más baja, subieron.
Como es el caso de las pólizas por desastres naturales. En áreas de menor riesgo disminuyeron, pero aumentaron para las propiedades en zonas más propensas a una catástrofe.
En cuanto a siniestralidad, si durante un año se utilizó por ejemplo, una cobertura de vehículo de manera reiterada, consecuentemente su costo la próxima vez será más alto.
En este sentido, aunque los precios están bajando, el porcentaje de la disminución dependerá de cada póliza y cada cliente.
“Si la competencia vende los frijoles blancos más caros, nosotros no vamos a estar bajando los frijoles blancos, pero si los negros los vende más baratos, tenemos que ver cómo competimos dentro de los términos éticos que establece la competencia y los parámetros técnicos de la Superintendencia”, aseveró Guillermo Constenla, presidente ejecutivo del INS.
Sin embargo, el Instituto no esconde que esta situación afecta las arcas de la compañía, pues pese a reportar un alza en la captación de primas, sus ingresos son menores.
La empresa estima que en 2010 dejó de percibir unos $20 millones y este año se prevé que sea de aproximadamente $40 millones. Es decir, que en los dos primeros años de competencia real, el Instituto habría perdido al menos $60 millones, explicó Guillermo Constenla, presidente ejecutivo de la firma.
En este mercado, no ocurre lo mismo que en otros sectores como el de las telecomunicaciones, donde se regulan los precios, aquí pasa todo lo contrario, la libre competencia establece los parámetros.
“Hay libertad de precios. No somos ni reguladores, ni fijadores; lo que se pide es el análisis técnico del producto que se va a sacar al mercado, no porque nos preocupe si se va a vender barato o caro, sino para medir la capacidad que va a tener esa compañía en términos de solvencia para el futuro, para que puede pagar la posible indemnización al asegurado”, explicó Javier Cascante, superintendente de seguros.
Los nuevos contrincantes vaticinan que la batalla de precios se agudizaría aún más en los próximos meses, conforme se vaya consolidando el mercado y se registren más productos.
Dicha lucha por apoderarse de una porción cada vez más grande del pastel asegurador, no solo se limitará al factor precio, sino que el servicio al cliente y extras que se les dan a los asegurados irán modificándose.
“Buscamos desarrollar nuevos mercados, compitiendo por calidad y eficiencia con propuestas de primas al alcance de todos, no pretendemos entrar en una lucha contra el INS ni contra ningún otro operador. Nuestra propuesta es competir por calidad y eficiencia con propuestas de primas al alcance de todos”, dijo Kevin Lucas, gerente general de Aseguradora del Istmo.

Natasha Cambronero
[email protected]
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