Juan Manuel Villasuso

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Martes 19 Mayo, 2009


Dialéctica
Apertura en tiempos de recesión

De acuerdo con el Indice de Apertura Comercial que calcula el Foro Económico Mundial, Chile es el país latinoamericano que ocupa la primera posición con una calificación de 4,88 de un total de 7 puntos. En segundo lugar está Costa Rica con una nota de 4,41. En el ranking mundial el puesto de Chile es el 27 y el de Costa Rica el 44.
Este índice, que toma en cuenta diversos factores, políticas y servicios que facilitan el flujo internacional de mercancías hasta su destino final, incluye diez variables agrupadas en cuatro categorías: acceso a mercado, administración aduanera, infraestructura de transporte y comunicación, y el ambiente de negocios.
Resulta interesante observar que todos los vecinos centroamericanos están rezagados respecto a Costa Rica: Guatemala (54), El Salvador (55), Honduras (64) y Nicaragua (67); y que economías dolarizadas, que algunos consideran más “globalizadas” que nuestro país como Panamá (46) o Ecuador (96); o los que acumulan más acuerdos de libre comercio como México (65) y Perú (69), también se ubican en lugares inferiores a Costa Rica.
Desde luego que el Indice de Apertura Comercial no es un indicador del mayor o menor bienestar económico ni una valoración del desarrollo. Ni siquiera es una medida para determinar el crecimiento, los niveles de empleo, la incidencia de la pobreza o los equilibrios macroeconómicos. Solo muestra, en términos relativos, la vinculación internacional y la disposición en materia de comercio.
En verdad los economistas mantienen un prolongado e inconcluso debate entre los que sostienen que la apertura externa, por sí misma, es el principal dinamizador de la economía y promotora de la creación de riqueza, y aquellos que argumentan que son las políticas monetarias, fiscales y sectoriales, junto con el marco institucional, los elementos que verdaderamente explican el desempeño de la producción, la distribución del ingreso y el progreso social.
Desafortunadamente esa polémica no está próxima a resolverse, ni siquiera en estos tiempos de recesión, porque las cifras no ofrecen evidencia empírica robusta para sustentar una u otra posición.
Si vinculamos el Indice de Apertura Comercial con las estimaciones de crecimiento de la CEPAL para los países de América Latina en 2009, no vemos que exista una correlación significativa entre estas dos dimensiones que permitan derivar un patrón claro de comportamiento.
Naciones muy abiertas como Chile y Costa Rica tendrán este año resultados negativos con estancamiento y reducción de su producción, mientras que otros países, que igualmente se ubican en puestos preferentes en la escala de apertura, lograrán crecer a tasas mayores como es el caso de Panamá (4%) y Uruguay (2,5%).
A su vez, en economías que se consideran menos proclives al comercio también se observan ejemplos de poco crecimiento como Paraguay (- 0,5%) y otros que tendrán una evolución más positiva como Bolivia (3,0%).
De esta manera, la discusión sobre el papel del comercio internacional y la liberalización externa continuará vigente: ¿es la apertura el factor fundamental para que las economías generen mayor producción, exportaciones y empleo; o son las políticas públicas, tanto las macroeconómicas como las sectoriales las que adquieren mayor relevancia para estimular la producción destinada al mercado interno y acrecentar la oferta exportable?
Es posible que no encontremos una respuesta categórica a esta interrogante... o tal vez hay más de una respuesta...