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El viernes venció plazo para presentar observaciones y estas brillan por su ausencia
Apatía amenaza rescate de la Gran Area Metropolitana

• Estudios han costado casi $4,4 millones, pero no hay certeza sobre ejecución de planes
• Director del proyecto hizo un llamado a los sectores productivos a pronunciarse

Eduardo Baldares
[email protected]

Durante cinco años se han invertido cerca de $4,4 millones en diseñar la estrategia para revertir el caos en que se convirtió la Gran Area Metropolitana (GAM).
Sin embargo, el esfuerzo del lustro corre el riesgo de quedarse en el papel.
Al menos así se desprende del desinterés demostrado por instituciones y ciudadanía.
Este viernes venció el plazo para presentar observaciones al proyecto Planificación Regional y Urbana del Gran Area Metropolitana (Prugam), pero estas prácticamente han brillado por su ausencia.
¿Esa apatía podría derivar en falta de disposición política para llevar a cabo lo propuesto?
Aunque prefiere pensar que la falta de recomendaciones ha de ser porque “les parece que todo está muy bien”, o porque las presentarán a lo tico —“de última hora”—, Eduardo Brenes, director del proyecto, no pudo ocultar su preocupación.
El plan consiste en realizar un ordenamiento urbano/regional que involucra a los 31 cantones, y contempla acciones en siete sistemas: vialidad y transporte, urbano ambiental, vivienda y urbanismo, infraestructura y redes, desarrollo económico, lo social y el marco legal e institucional.
“Ya los planes están y si es necesario hacer cambios, que nos los propongan”, amplió el arquitecto, para quien es vital que los sectores se involucren para darle fuerza al segundo paso: llevar la teoría a la práctica.

¿Por qué es urgente ejecutar los planes?
Cuando pasa algo, lo que sea, un choque, un incendio, cualquier emergencia, la ciudad colapsa parcialmente y este tipo de caos llegará a ser más y más serio.

Los críticos de Prugam dicen que el proyecto es poco realizable
Respeto todas las opiniones, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Que nos aporten ideas.

También objetan que es muy costoso
Definitivamente es peor no invertir. El costo del desorden ascendería a unos $20 mil millones al año 2030.

¿Cuántos años llevaría transformar ese caos en desarrollo sostenible?
No debemos preocuparnos por el tiempo, pero sí por tomar la decisión. La gente se admira de los ejemplos de Bogotá y Curitiba, pero a ellos les tomó de 20 a 30 años ser lo que son. La clave fue atreverse a cambiar.

Está por vencer el plazo para presentar observaciones y no las hay
Sentimos que sí hay aceptación, nos lo manifiestan extraoficialmente, pero es cierto… no podemos asegurar cuál es la percepción.

¿Quiénes podrían aportar y no lo han hecho?
Espero que en el cortísimo plazo el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos se pronuncie para tomar en cuenta sus recomendaciones. Entre más sectores se involucren, más fuerza tomaría la ejecución.

¿Ese aparente desinterés general podría llevar a la parálisis del proyecto?
Espero que no. Está en estudio hacer una ampliación al plazo. Se ha invertido mucho tiempo y dinero… Ha de ser que les parece que todo está muy bien. Guardo la esperanza de que los sectores se manifiesten de última hora.

En un país donde lo político suele pesar mucho, ¿cuán factible es darle continuidad a un proyecto de tan largo plazo y que no habría despertado sumo interés?
Trato de ser optimista. Nos hemos reunido con los partidos y parecen dispuestos a darle seguimiento. Espero que se entienda que es más fácil atraer inversión a una ciudad ordenada.

¿El trabajo de ustedes termina con la propuesta?
Es la institucionalidad nacional la que tiene que asumir la ejecución. Será posible en la medida en que se estrechen los lazos entre los sectores público y privado, de manera que las inversiones se orienten hacia el desarrollo sostenible. De ahí la importancia de un involucramiento general.

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