Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 27 Julio, 2016

En nuestro país, carecemos de esa conciencia histórica, de esa memoria histórica, de rescatar y exaltar el pasado heroico que nos ha definido como nación

Pizarrón

Ante los bicentenarios de la Independencia y de la Anexión

Estamos a cinco años de celebrar el Bicentenario de la Independencia Nacional y del Partido de Nicoya, que, curiosamente, el mismo 29 de octubre de 1821, proclamó también su Independencia, de conformidad a los documentos Declarativos de Independencia, el del 15 de setiembre de Guatemala y el del 28 de setiembre de León, de Nicaragua, que nos habían llegado, y a ocho años de celebrar el Bicentenario de la llamada Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica.

El Bicentenario de la Independencia de América se ha celebrado desde 2010 en distintos países del continente, en correspondencia con los movimientos y luchas por la Independencia de esos países, y a las propias declaraciones de Independencia y Constituciones que tempranamente impulsaron. Al efecto, en estos países desde mucho tiempo atrás constituyeron Comisiones Nacionales para impulsar sus celebraciones. En algunos de esos países la meta era 2010 como año de celebración y ello impregnó el discurso oficial por todos los poros.
Solo en nuestro caso, en nuestro país, carecemos de esa conciencia histórica, de esa memoria histórica, de rescatar y exaltar el pasado heroico que nos ha definido como nación, como país independiente y soberano. Da la sensación, en este sentido, de que la clase política dominante y gobernante no solo carece de esa conciencia, sino que le avergüenza ese conocimiento histórico. El propio Ministerio de Educación y el de Cultura han sido marginales, de estos eventos importantes, si se repasa su actuación ante estas fechas, o han tenido apenas el compromiso de cumplir con la celebración como manda el calendario escolar y la publicidad de instituciones públicas y privadas asociada a estas fechas, que muchas veces no tiene nada que ver con el contenido de lo que se celebra.


El actual presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, es historiador, y uno esperaría más de él por su formación. Sin embargo, parece que el puesto al mando del Ejecutivo Nacional, es el que castra esta conciencia histórica en quienes lo ejercen.
Al actual Presidente le quedan dos celebraciones del 15 de Setiembre, como fechas de Independencia, que así se celebra, de Centroamérica, y allí vamos nosotros, y por ende, posiblemente, con el motivo del Bicentenario, en 2021 se haga algún esfuerzo a nivel centroamericano de celebrar conjuntamente esta fecha.
Le quedan, igualmente dos 29 de octubre, para celebrar de manera específica el aniversario de la Declaración de Independencia de Costa Rica, cuando en Cartago, en esa fecha de 1821, se proclamó la Independencia de Costa Rica, y así lo reconoció en sus años inmediatos el propio Congreso de la República, fecha que pasa un tanto olvidada en la historia y la conciencia nacional, como sucede igual con la fecha de la Batalla del 20 de marzo de 1856, contra los filibusteros en la Hacienda Santa Rosa, cuando se expulsa a los filibusteros norteamericanos de suelo nacional. El Presidente historiador ni siquiera la celebra ni recuerda oficialmente. Al Presidente le queda solo un aniversario, para celebrar, de la anexión del Partido de Nicoya.
Aventúrese, Presidente, piense en grande, como estadista, con visión, tome la decisión de integrar una Comisión Nacional que celebre el Bicentenario de esa Anexión, proponga un Plan de Desarrollo para la Provincia de Guanacaste que arranque desde ahora hasta 2024. Déjelo en marcha. Que lo recordemos por lo menos por esto.