Foto 1
Enviar

 El ciclo de flexibilización monetaria más grande de la historia de los Estados Unidos ha dejado una cantidad impresionante de efectivo flotando en la economía.
Los bancos tienen $2,5 billones de reservas excedentes –dinero con el que básicamente no saben qué hacer- en la Reserva Federal.
De modo que, mientras la Fed se prepara para elevar las tasas de interés desde casi cero la semana que viene, los inversores en bonos están nerviosos.
Más allá de las preguntas sobre si esta es la medida correcta que rodean a cada aumento, hay una preocupación logística: con tanto efectivo dando vueltas, ¿los funcionarios de la Fed podrán subir las tasas todo lo que quieren?
¿Las herramientas modernas que han creado para implementar la medida van a funcionar o sembrarán un desconcierto que podría mellar la credibilidad de la Fed y provocar una liquidación más grande en el mercado?
Muchos inversores no quieren correr riesgos. Se están volcando a los títulos más seguros y líquidos que hay, o aquellos que los alejan lo más posible del epicentro del sistema financiero estadounidense.
James Camp de Eagle Asset Management compra bonos del Tesoro y se deshace de la deuda ligada al crédito, como los bonos de empresas.
Peter Yi, director de renta fija de corto plazo de Northern Trust acumula efectivo. Jerome Schneider, responsable de estrategias de corto plazo de Pacific Investment Management, se diversifica a títulos como la deuda en monedas extranjeras.
Una señal de la búsqueda de liquidez es que los fondos que invierten en el mercado de dinero de los Estados Unidos redujeron el plazo de vencimiento promedio de sus activos al nivel más bajo desde 2006.
En vísperas de la decisión de la Fed, los inversores son más alcistas que nunca desde 2013 respecto de los bonos del Tesoro, de acuerdo con una encuesta de JPMorgan Chase a clientes realizada el lunes.
La caída de la semana pasada que llevó los rendimientos a dos años al nivel más alto en cinco años contribuyó a atraer a los compradores que prevén que la Fed mantendrá un ritmo gradual de aumentos de tasas.
El consenso de Wall Street es que la Fed elevará su meta un cuarto de punto porcentual el 16 de diciembre a una banda de 0,25% a 0,5%.
Camp incrementó su cartera de bonos del Tesoro en un 20% en los últimos seis meses y últimamente agregó plazos de vencimiento de siete a diez años.
Considera que la deuda del gobierno ofrece refugio en caso de que el ajuste de la Fed lleve a los inversores a eludir los activos más riesgosos, como los títulos de alto rendimiento, y preferir plazos de vencimiento más largos que se vean menos influenciados por las turbulencias de las obligaciones de plazos más cortos.

Ver comentarios