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Lunes, 21 de octubre de 2019



NOTA DE TANO


Ante Chile, Costa Rica le cambió el rostro al equipo

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 20 noviembre, 2018

En algún momento había que hacerlo y Rónald González tomó la decisión. Costa Rica no podía seguir jugando sin armas ofensivas, sin coordinar tres pases seguidos y sin rematar a marco. Había que adelantar líneas y tratar de unir las tres zonas del equipo. Chile fue la víctima de los nuevos movimientos tácticos, cuando la Selección Nacional pasó de su acostumbrado e inofensivo planteamiento táctico 5-4-1 a un 3-5-2 que desde luego le dio otra cara al equipo. En el ratito que conversamos con Gustavo Matosas en su ronda con la prensa deportiva nacional, tocamos el punto —y sé que no me dejará mentir— de lo conveniente que sería adelantar hacia la línea media a los carrileros habituales, Christian Gamboa y Bryan Oviedo, para darle más apoyo a Bryan Ruiz. Desde el inicio del juego ante la Roja se hizo evidente que los sustitutos de Gamboa y Oviedo, Ian Smith y Rónald Matarrita, se desprendieron de la línea de cinco y en lugar de jugar a los costados de Waston, Pipo y Calvo, lo hicieron a los costados de Celso Borges y Allan Cruz. Ahí Costa Rica dio un paso adelante y tomó la iniciativa del juego ante los anfitriones. Cuando Smith y Matarrita subieron, Borges y Cruz les guardaron la espalda y el capitán Ruiz se instaló en la mitad del campo con piezas a su alrededor. Además, en lugar de aquellos llaneros solitarios de nombre Marco Ureña, Daniel Colindres, Johan Venegas e incluso Mayron George en Asia, jugando a la guerra contra tres defensores rivales, ante Chile, la Tricolor instaló a dos delanteros veloces y picantes, Joel Campbell y Jonathan McDonald de muy buena labor. Costa Rica jugó 35 minutos de excelente fútbol, tanto que obligó al técnico de Chile, Reinaldo Rueda a reconocer que los ticos se habían jugado “un partido perfecto”. Allan Cruz tuvo dos oportunidades de gol propicias; Joel cimbró el palo horizontal antes de que cayera la anotación de Waston Costa Rica volvía a ilusionar. Otro par de goles en cinco minutos en la segunda parte, nos puso arriba 3-0, resultado de escándalo para los chilenos que jugaron ante su público luego de un largo viaje por otros escenarios. Para minimizar el duelo, Alexis Sánchez se puso la Roja al hombro, se tiró al equipo a la espalda y pudieron descontar la paliza. Aplausos a Rónald González por su osadía y a esperar acontecimientos hoy frente a Perú. gpandolfo@larepublica.net

En algún momento había que hacerlo y Rónald González tomó la decisión.

Costa Rica no podía seguir jugando sin armas ofensivas, sin coordinar tres pases seguidos y sin rematar a marco. Había que adelantar líneas y tratar de unir las tres zonas del equipo.

Chile fue la víctima de los nuevos movimientos tácticos, cuando la Selección Nacional pasó de su acostumbrado e inofensivo planteamiento táctico 5-4-1 a un 3-5-2 que desde luego le dio otra cara al equipo.

En el ratito que conversamos con Gustavo Matosas en su ronda con la prensa deportiva nacional, tocamos el punto —y sé que no me dejará mentir— de lo conveniente que sería adelantar hacia la línea media a los carrileros habituales, Christian Gamboa y Bryan Oviedo, para darle más apoyo a Bryan Ruiz.

Desde el inicio del juego ante la Roja se hizo evidente que los sustitutos de Gamboa y Oviedo, Ian Smith y Rónald Matarrita, se desprendieron de la línea de cinco y en lugar de jugar a los costados de Waston, Pipo y Calvo, lo hicieron a los costados de Celso Borges y Allan Cruz. Ahí Costa Rica dio un paso adelante y tomó la iniciativa del juego ante los anfitriones.

Cuando Smith y Matarrita subieron, Borges y Cruz les guardaron la espalda y el capitán Ruiz se instaló en la mitad del campo con piezas a su alrededor.

Además, en lugar de aquellos llaneros solitarios de nombre Marco Ureña, Daniel Colindres, Johan Venegas e incluso Mayron George en Asia, jugando a la guerra contra tres defensores rivales, ante Chile, la Tricolor instaló a dos delanteros veloces y picantes, Joel Campbell y Jonathan McDonald de muy buena labor.

Costa Rica jugó 35 minutos de excelente fútbol, tanto que obligó al técnico de Chile, Reinaldo Rueda a reconocer que los ticos se habían jugado “un partido perfecto”.

Allan Cruz tuvo dos oportunidades de gol propicias; Joel cimbró el palo horizontal antes de que cayera la anotación de Waston Costa Rica volvía a ilusionar.

Otro par de goles en cinco minutos en la segunda parte, nos puso arriba 3-0, resultado de escándalo para los chilenos que jugaron ante su público luego de un largo viaje por otros escenarios.

Para minimizar el duelo, Alexis Sánchez se puso la Roja al hombro, se tiró al equipo a la espalda y pudieron descontar la paliza.

Aplausos a Rónald González por su osadía y a esperar acontecimientos hoy frente a Perú.

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