Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 4 Enero, 2012


PIZARRON
Año preelectoral


Este año lo podemos llamar preelectoral, por cuanto en estos meses se deben definir todos los escenarios políticos de carácter electoral, que conducen a las elecciones del nuevo Presidente dentro de 25 meses, mientras que el año 2013, dentro de 12 meses, es el año electoral, donde todas las fuerzas ya estarán armadas, organizadas y dispuestas para el combate con estrategias y tácticas bien definidas. Veamos algunos aspectos.
En 25 meses estaremos en el día de votación, en el cual el pueblo electoral, los ciudadanos, todas las personas mayores de 18 años, poco más de dos millones y medio de votantes, tendremos oportunidad de acudir a las urnas a escoger nuevo presidente dentro de las alternativas que se presenten con los diferentes partidos políticos que se inscriban para ello.
En 20 meses todos los partidos deberán tener inscritas ya en el Tribunal Supremo de Elecciones las respectivas papeletas con los nombres de las personas que han escogido para los distintos puestos de elección popular, Presidente y Vicepresidentes y los diputados. En esta ocasión no habrá elección de regidores ni síndicos, que quedan para 2016, con la de Alcaldes.
En 18 meses los partidos políticos, con aspiración de gobernar el país, de acuerdo con la reglamentación electoral, ya deberán haber cumplido todas las fases de sus asambleas cantonales, provinciales y la nacional, por las cuales convalidan y determinan sus candidatos.
Desde ahora, y durante los próximos 12 meses, los partidos deberán haber resuelto los problemas internos de candidaturas y haber definido cuáles son sus principales candidatos a puestos elegibles. Esta situación no puede dejarse para el final, ni para los primeros seis meses de 2013, menos en los partidos pequeños, alternativos, nuevos, y los que pretendan una posible coalición. Si estos lo dejan para esos meses arriesgan casi el 95% de sus posibilidades en ir desunidos, lo que en el escenario electoral, que ya se prevé, resultará peor en su resultado que en 2010 para esos partidos, que sumados alcanzaron la mitad de los votos que logró Liberación Nacional (PLN).
Los partidos grandes y tradicionales tienen ventaja en este sentido por sus aparatos electorales y organizativos, y sus líderes y dirigencias históricas, consolidadas y conocidas, al interior y exterior, de sus movimientos y partidos políticos. Por ejemplo, quién puede dudar del conocimiento de líderes con posibilidades de asumir la representación del PLN como Rodrigo Arias, Johnny Araya, si así lo decidiera; Antonio Alvarez Desanti, Fernando Berrocal, o hasta el mismo José María Figueres, si se deja empujar en este empeño.
Pero, de igual modo, ¿quién conoce posibles candidatos de una coalición opositora al PLN? Nadie. Ni siquiera existe la coalición. Mientras no haya unidad de partidos, aunque sea solo en el aspecto presidencial, no hay candidato presidencial, ni siquiera aspirantes en la coalición por no existir. Hay abejas zumbando en algunos partidos, partidos que no están unidos, que están literalmente partidos, como abejas africanizadas en pugna. Rodrigo Arias y los pretendientes del PLN caminan por ahora solos.

Vladimir de la Cruz