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Sábado 6 Julio, 2013

Yo fui quien pidió en su momento la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos, no soy un títere del oficialismo, ni soldado alguno diseñado para establecer un bloqueo a una determinada ley


Análisis atropellado de un periodista

El lunes 1° de julio el periodista Luis Fernando Cascante en su artículo denominado “Movimiento pro gay juega su última carta”, expresa algunas aseveraciones inapropiadas hacia mi persona, en su intento de analizar las posibilidades de un nuevo proyecto gay-lésbico.
Dice el articulista que “una de las tácticas del oficialismo fue alinear todas las críticas de la oposición en torno a la figura del diputado Justo Orozco. El diputado de Renovación Costarricense fue el primer soldado en línea del oficialismo para bloquear el proyecto de sociedades de convivencia”.
Déjeme aclararle, señor Cascante, que yo fui quien pidió en su momento la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos, no soy un títere del oficialismo, ni soldado alguno diseñado para establecer un bloqueo a una determinada ley.
Las aseveraciones de este periodista son atropelladas, puesto que confunde el hecho de mantener una oposición férrea a un proyecto, con ser un servil del gobierno de turno como si yo no tuviera mi propio criterio.
En reiteradas ocasiones he dejado claro que el tema de marras atenta contra la Constitución Política (art. 52), el Código de Familia (art. 12) y la Sagrada Escritura. Estos son fundamentos, no prejuicios religiosos.
Dice este articulista que yo mientras presidía la Comisión de Derechos Humanos bloqueaba…“atrayendo la ira del público mediante declaraciones homofóbicas y discriminatorias”.
La frase “atrayendo la ira del público” es manipuladora, maliciosa y llena de morbo. Esta expresión propia de una añeja técnica de manipulación de masas, intenta decirle al perceptor que un diputado, por su posición contraria a un determinado proyecto provocó ira en la población. Imagínese la connotación de esta frase, ¡qué poder!, Hitler o Mussolini se quedarían atrás.
Yo me imagino que lo que quiso decir el mencionado periodista es que mi posición provocó la molestia de la comunidad gay-lésbica, eso sí hubiese sido un comentario asertivo y prudente.
Además, argumenta que regularmente hacía declaraciones homofóbicas y discriminatorias. Una persona homofóbica es aquella que rechaza de plano a personas con otra orientación sexual, tiene hacia ellas una fobia excesiva, eso es muy diferente a estar en contra de un proyecto.
Por otra parte el que discrimina, es aquel que da un trato inferior por causa de raza, origen, ideas políticas, religión, posición social o situación económica. No estoy en ninguno de esos casos, por lo tanto le recomiendo a este periodista tener cuidado cuando intente hacer un análisis, puesto que lo que hizo fue un atropello de ideas sin coherencia ni base.
Además debería definirse por un género periodístico, puesto que comenzó con una noticia, siguió con un comentario y terminó invadiendo el terreno exclusivo del editorialista, comprometiendo al medio al usar términos atrevidos.

Justo Orozco Álvarez

Diputado
Renovación Costarricense