América Latina: una oportunidad de inversión
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América Latina: una oportunidad de inversión

A pesar de su historia de crisis recurrentes, América Latina es una de las regiones que mejor han aguantado la crisis financiera internacional.
Muestra de ello es que a la fecha no ha quebrado ninguna institución financiera, ni siquiera ha habido retiros masivos de depósitos, ni tampoco parece existir una presencia relevante de activos tóxicos en los bancos de la región.
Es cierto que las bolsas han caído, que el riesgo país ha aumentado y que los tipos de cambio se han depreciado, pero no más que en Asia emergente, a pesar de lo conocido de sus fortalezas.
El motivo principal de este buen desempeño latinoamericano es el menor grado de apalancamiento de estas economías, tanto en el sector público como en el privado.

Por primera vez en más de un siglo, los países de América del Sur que reformaron sus economías van a crecer en medio de un mundo en recesión ofreciendo oportunidades de inversión.
A pesar de la caída dramática de los precios de las materias primas y del incremento de las primas de riesgo de los países emergentes, América Latina ha absorbido mejor la interrupción de los flujos de crédito para comercio exterior.
Los bancos centrales de la región han usado una fracción importante de sus abundantes reservas internacionales para reemplazar el financiamiento perdido y proveer liquidez, tanto en dólares como en moneda local, a los bancos locales.
Aunado a lo anterior, la nueva situación se ha traducido a su vez en fuertes caídas en las monedas de los países de América del Sur, lo cual ha retrasado el progreso de la reducción de la inflación, pero ha dado una clara señal de precios a las empresas y consumidores de cada país respecto de donde hay que asignar los recursos en un contexto internacional más complejo.
Cabe destacar que estas depreciaciones no han sido traumáticas, como en casos anteriores, gracias a la mayor flexibilidad de las instituciones y a las políticas públicas de la región.
Por último, vemos que los ingresos de los gobiernos están cayendo ante las menores rentas de materias primas. Sin embargo, a diferencia de crisis anteriores, la gran mayoría de los países de la región cuentan con fondos acumulados en los periodos de bonanza, lo que les ha permitido mantener sus planes de gasto en una primera instancia e, incluso, como recientemente ocurrió en Perú, formular programas de inversión extraordinaria para paliar los efectos negativos de la recesión internacional.
En concreto, aquellos países de América del Sur que hicieron reformas de fondo y han mejorado sus instituciones, su forma de hacer política económica y su solvencia, van a tener un desempeño positivo, lo cual, sin duda va a cambiar las percepciones de riesgo de la región. Y cuando la economía mundial vuelva a la normalidad, eso será reconocido, facilitando un mayor acceso a capitales, lo que se debería traducir en mayores oportunidades de crecimiento para la región.

Carlos Gómez Guzmán
Miembro de ACAB y agente de bolsa autorizado

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