Macarena Barahona

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Sábado 28 Noviembre, 2009


Cantera
Amén de mariposas

El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la No Violencia, en homenaje a las Hermanas Miravall, que comprometidas en lucha por la democracia en República Dominicana, enfrentaron con dignidad y valor al dictador Trujillo. Esto les costó a las tres su vil asesinato.
En su memoria, en el mundo las recuerdan haciendo conciencia y educación contra cualquier forma de violencia.
En nuestro país, que se ufana por ser una de las democracias más sólidas de América Latina, Europa, y quizás, del mundo, este día ha sido convertido en el homenaje póstumo, no a mujeres por sus luchas por la justicia y la dignidad, sino a las víctimas de la violencia por su propia pareja.
Impresiona la maldad, ya no de un dictador, sino de hombres que por sus propios problemas deciden asesinar a su mujer. Es impresionante además, que en un sistema democrático la impunidad, la indefensión y la omisión de políticas públicas hagan de esto un trivial asunto y abandone, como en una dictadura, así, sin más, a las mujeres que tienen el valor de llegar a denunciar a sus parejas como agresores. Y no sirva para evitar su muerte.
Que debemos de reflexionar, si en los últimos diez años, un promedio de 40 mujeres han sido asesinadas y el Estado, con sus diversas instituciones es incapaz de contener, por represión, por solidaridad, por educación, por protección este terrible flagelo de violencia en las familias.
Esta ineptitud, duele más que una dictadura.
¿Y los supervivientes, la orfandad de los niños, el abandono de sus destinos?
¿A quién le importan?
En un gobierno como este, donde tantas mujeres capaces han estado en puestos de representatividad popular, en posiciones de liderazgo político ¿dónde ha estado la solidaridad para con sus compañeras de género? ¿Por qué el olvido, la desidia de las mismas mujeres?
Ni políticas contra la violencia, ni políticas contra la pobreza, ni educación, ni vivienda.
Parecen tiempos de dictaduras, donde solo el fuerte, o la fuerte, sobreviven.
Amén de mariposas/ la sociedad establecida ha muerto, como dijo el inefable poeta dominicano, Pedro Mir.: Es el tiempo de las mariposas, en su poema a las Hermanas Miravall.