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En materia ambiental es bueno tener lindos lemas, pero más importante es tener una comunidad que verdaderamente sea expresión vital de los principios que pretendemos exaltar

Ambiente y realidad

Con frecuencia los medios de comunicación suelen publicar notas sobre los grandes índices de contaminación en San José y otros sectores a pesar de las revisiones técnicas.
Así, la imagen de Costa Rica que quisiéramos proyectar ante el resto del mundo es la de un país edén terrenal, que destaca por su belleza natural y su limpieza.
Para reforzar esta imagen, el país ha estado desarrollando campañas de promoción turística en el extranjero.
Algunas campañas son creativas, sin embargo no resultan muy precisas y los lemas no son realistas.
Al pasar por cualquier lugar del país es obvio que una gran parte de la población no tiene todavía la cultura suficiente como para tirar sus desechos en los lugares destinados a este fin. Todo lo contrario, se lanza la basura por las ventanas de los autobuses y autos, así como en cualquier terreno a la orilla de la calle.
Desde luego, los efectos de este hábito son dañinos, sobre todo cuando se trata de los desechos tóxicos como baterías o latas de pintura, llantas, solventes y otros productos químicos que penetran en el suelo y envenenan la fauna, así como las plantas silvestres y productos agrícolas.
Otro grave problema ambiental tiene que ver con la emisión del humo de los vehículos.
Durante los últimos años ha surgido un gran debate entre los científicos de todo el mundo, sobre la pregunta de que si este fenómeno es una causa importante del cáncer y, en caso de serlo, ¿cuáles son las concentraciones suficientes o el tiempo de exposición que estos combustibles requieren para actuar como tóxicos?
Es cierto que todavía no existe unanimidad sobre esta cuestión. Grosso modo, la mitad de los expertos insiste en que hay suficientes pruebas de laboratorio realizadas con mamíferos, así como las consecuencias en gente enferma y vieja de varios episodios de contaminación ambiental que se han presentado en grandes ciudades, como México y Los Angeles. Por su parte, la otra mitad asegura que no hay ninguna prueba que vincule la exposición de los seres humanos al humo del diésel con el desarrollo del cáncer.
Pero aunque la mitad de los expertos considera que el humo no resulta nocivo para las personas, ¿quiénes de nosotros apostaríamos la vida de nuestros niños a que esta gente no está equivocada?
Es bonito tener lindos lemas. Más importante es tener una comunidad que verdaderamente sea expresión vital de los principios que pretendemos exaltar.
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