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Ambiciones desmesuradas

• El actor Daniel Day-Lewis y el director Paul Thomas Anderson, concretan un nuevo clásico del sétimo arte

Petróleo sangriento
(There Will Be Blood)
Dirección: Paul Thomas Anderson. Reparto: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Kevin J. O’Connor, Ciarán Hinds. Duración: 2.38. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 10.

Epica y austera a la vez, la saga de “Petróleo sangriento” marca la primera colaboración entre el visionario cineasta californiano Paul Thomas Anderson y el insuperable actor británico Daniel Day-Lewis. Juntos, ellos concretan un nuevo clásico del sétimo arte: una película tan original y poderosa, que se eleva muy por encima del promedio de la producción actual.
La trama está libremente inspirada en “Oil!”, novela poco conocida del escritor Upton Sinclair, publicada en 1927. Es una vibrante tragedia norteamericana, realista en su descripción de ambientes y caracteres, pero también profundamente simbólica en sus implicaciones argumentales.
La trayectoria de un minero con ambiciones desmesuradas, brinda una parábola significativa, acerca de la historia de una nación impulsada por dos fuerzas arrolladoras: capitalismo y religión.
Durante un extraordinario prólogo de 15 minutos, totalmente exento de diálogos, se ilustra cómo Daniel Plainview crea las bases de un imperio. Mientras está buscando plata en Nuevo México, él encuentra petróleo y decide dedicar el resto de su vida a la explotación del preciado líquido.
Plainview adopta al hijo de uno de sus empleados, quien falleció en un accidente; y se muda a California, donde incrementa sus negocios. Aquí, el magnate encuentra a Eli, un joven predicador evangélico (muy bien interpretado por Paul Dano). Los dos personajes son especulares. Ambos quieren realizar sus aspiraciones, manipulando o bien destruyendo al otro.
Esta ruda batalla de voluntades se libra en un contexto histórico reconstruido con precisión minuciosa. Se muestran los albores de una industria destinada a convertirse en el motor económico de nuestra civilización.
La fiebre por el “oro negro” desata una lucha desalmada por el poder, donde se impone la contradictoria figura protagónica. Es un hombre egocéntrico, carismático y monstruoso, el cual está retratado por Daniel Day-Lewis con una convicción inusual y una vehemencia que deja sin aliento.
Sin conceder pausas, la narración avanza en un crescendo apremiante, desarrollando una tensión que sube y sube, hasta alcanzar niveles insostenibles. La música atonal de Jonny Greenwood (guitarrista del grupo Radiohead) no se limita a subrayar las imágenes: se integra a ellas, de manera indisoluble.
Digna de figurar al lado de los clásicos de John Huston, Orson Welles y Stanley Kubrick, “Petróleo sangriento” es una creación única, que proporciona una experiencia imposible de olvidar.
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