Amantes de las tapas tienen punto de encuentro
Josep Puigcorbé abrió el restaurante ubicado en Santa Ana. Esteban Monge/La República
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Amantes de las tapas tienen punto de encuentro

Altapas un espacio para quienes disfrutan esta tradición gastronómica española

Para muchos una tapa no es más que un bocadillo para acompañar un vino o una cerveza, pero detrás de este tipo de alimento se encierra toda una tradición que integra la maravillosa gastronomía española con el compartir entre amigos.

Josep Puigcorbé y tres de sus hermanos abrieron en Costa Rica, en Santa Ana, Altapas, un gastrobar donde los ticos pueden adentrarse en este mundo.

¿Cuál es el objetivo? Que las personas puedan reunirse, conversar y disfrutar de estas especialidades. Pero en especial compartir lo que denominan la cultura del “tapeo”.

Las tapas son el “leitmotiv” de la cocina de Altapas, dijo explicó Puigcorbé.
Pero desde luego existen otras opciones de la cocina mediterránea que los comensales pueden elegir, como pinchos, ensaladas y platos fuertes. En total la carta incluye cerca de 60 alternativas.

¿Por qué goza de tanta popularidad este tipo de alimentos? “Puede ser porque puedes probar diferentes tipos de comida, compartirla con los amigos, por un precio bastante asequible”, considera Puigcorbé.

Las opciones son muchas, pero los expertos recomiendan cuatro tapas para dar ese primer paso. Un buen principio es la de mejillones escabeche donde este fruto fresco del mar se conserva con el sabor intenso y ahumado del pimentón de la Vera.

Hay un clásico imprescindible: el pan con tomate, esta tradicional tapa mediterránea incluye en sus ingredientes aceite de oliva y sal. Simple en apariencia, pero toda una tradición de la saludable dieta de los pueblos que están a la orilla del Mediterráneo.

En esa lista de imperdibles de Altapas están las croquetas minidelicias de jamón, hongos, anchoas o chorizo y una muy peculiar, la bautizada como bomba de Santa Ana, la que aseguran que gracias a su combinación de papas, pollo, hongos y el popular alioli se convierte en una explosión de sabores, todo en un bocado.

 

Melvin Molina
[email protected]

 

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