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Alza de los alimentos requiere atención


Por siglos el hambre se ha ensañado contra determinadas poblaciones. Irlanda padeció la hambruna al caer sobre los sembradíos una enfermedad que malogró varias cosechas de papa en 1740. Tampoco abundó la comida en Europa durante las grandes guerras.
Desde Africa nos llegan las dolorosas fotografías de niños esqueléticos y madres desesperadas por el llanto de sus hijos hambrientos.
Hoy el peligro para los países más pobres del mundo de padecer la carestía de alimentos básicos crece al mismo ritmo al que se disparan los precios del arroz, azúcar, soya y maíz en los mercados internacionales.
El arroz, alimento básico para la mitad del mundo, alcanzó el pasado 7 de abril un precio récord en la Bolsa Mercantil de Chicago. El costo de este cereal se ha duplicado con respecto al que registraba hace un año y quintuplicado con relación al de 2001; incluso podría alcanzar $22 en noviembre.
China, Egipto, Vietnam y la India, que representan más de un tercio de las exportaciones mundiales de arroz, redujeron sus ventas este año, e Indonesia afirma que podría hacer lo mismo.
El Banco Mundial dice que 33 países, desde México hasta Yemen, podrían enfrentar disturbios sociales por el sexto año consecutivo de incrementos en los costos de los alimentos y la energía.
Se estima que la demanda mundial de cereales aumentará un 2,6% este año, 1,6 puntos porcentuales más que el promedio de diez años.
La alarma comienza a dejarse oír en la comunidad internacional. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha expresado su convicción de que la crisis de los precios de los alimentos será prolongada, por lo que es necesario redoblar el apoyo a los países más pobres y vulnerables.
Costa Rica, que importa parte importante del consumo anual de arroz, elemento básico de la dieta, debe redoblar esfuerzos por asegurar que el hambre no establezca casa en suelo nacional.
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